domingo, 16 de noviembre de 2014

Y Senegal se impuso a Francia en 2002



Fue un triunfo inesperado. Con ese regusto histórico que de vez en cuando provoca el fútbol. Por vez primera, una ex colonia africana se permitía imponerse a su antigua metropoli en un partido de fútbol. Y no era una cualquiera. Francia comenzaba su defensa del campeonato del Mundo. Cuatro años antes se había impuesto en Saint Denis consiguiendo su primer título mundial. Dos antes, conseguía también imponerse en la Eurocopa Era esa Selección multicultural y multiracial que recogía una amplía diversidad de jugadores y que se situaba de ejemplo de integración, ante el panorama y conflicto social que cada vez resultaba más patente en el país galo.

Pero en el terreno deportivo nadie parecía presagiar lo que sucedería. Francia se había impuesto cuatro años antes, con un conjunto multicultural, en el que se encontraban jugadores de diversas procedencia. Nombres como los de Djorkaeff, Zidane, Henry o Lama con antepasados recientes de las antiguas colonias o de territorios de Ultramar. Otros, incluso habían nacido en el extranjero, como Desailly (Ghana), Karembeu (Nueva Caledonia) o Thuram (Guadalupe). Pese a los cambios que de nombres sucedidos en cuatro años, el conjunto mantenía esa misma base mixta y diversa. 

Nada hacia presagiar una debacle como la que viviría Francia en el campeonato. Eliminada en la fase de grupos, incapaz de anotar un solo tanto y ofreciendo un rendimiento francamente pobre que le llevaría a cerrar un grupo que le había emparejado con Senegal, Uruguay y Dinamarca.

Pero en ese encuentro inaugural, con todo el mundo pendiente, Senegal decidió protagonizar una de esas gestas con regusto de justicia poética. Senegal era uno de los territorios de la Federación "África Occidental Francesa", una región colonial que abarcaba los actuales Mauritania, Senegal, Malí, Guinea, Costa de Marfil, Níger, Burkina Faso y Benín. Un amplio territorio, que fijó su capital, primero en Sant Louis y posteriormente en Dakar y que llegó a congregar a 25 millones de habitantes. El terreno era regentado por un Gobernador General. Los territorios elegían también un diputado que les representaba en el Parlamento francés, siendo el más afamado Blaise Diagne, alcalde de Dakar y principal representante de la región que logró abundantes medidas para ampliar los derechos de ciudadanía de los habitantes de las colonias.

Tras el fin de los conflictos bélicos y la refundación de la República Francesa en 1958, con el agravante de las tensiones en Argelia y en Indochina, Francia hubo de ir cediendo su espacio a los diversos territorios. Y Senegal, en primer término junto a Malí, aunque luego también se separarían, y los demás países fueron accediendo a la independencia. Pese a  que desde entonces operan como Estados Soberanos, Francia mantiene todavía una amplía influencia sobre la región, incluso de carácter militar, con recientes intervenciones en Costa de Marfil o Malí por ejemplo.  

Esa herencia colonial y la teórica debilidad africana parecía impensable que pudiera cobrarse una pequeña reparación a nivel deportivo. Pero así sucedió en 2002. En Seúl, en pleno partido inaugural del Mundial que organizaban conjuntamente Corea del Sur y Japón. Senegal, en su primera (y de momento única) particiación en una Fase Final de un Campeonato del Mundo de fútbol, con la mayoría de sus jugadores militando en conjuntos franceses, se imponía por 1-0 a su antigua potencia soberana y encima, la vigente campeona. A la media hora de juego, Pape Boupa Diop, jugador del Lens fue el que anotó el tanto victorioso. Senegal se mostró poderosamente más fuerte. Tanto en el robo de balón, el regate de Hadji Diouf que dejó en el suelo a Lebouef y la fuerza con la que entró Boupa Diop para aprovecharse de las dudas de Bathez y Petit que no acertaron a despejar.
Vieira y Diop. Ambos nacidos en Dakar.

Pese a que Lemerre, dio entrada a hombres de ataque, a Senegal no le hizo falta siquiera realizar sustituciones. Ese 1-0 se convertía en la victoria más destacable a nivel deportivo del país africano. Y con el regusto mayor de haberse impuesto a su metropoli colonial. Entre la que jugaba incluso Patrick Vieira, nacido en Dakar y que iba a asistir impotente a como su país de nacimiento se imponía al conjunto francés.

martes, 11 de noviembre de 2014

Enrique Ortiz, cuando todo el monte es orégano

Ultimamente no hay semana en la que no se hable de corrupción en España. Se podría establecer un ranking sobre que región e institución se ve más salpicada, los partidos políticos juegan a repartirse culpas y acusarse del "tú más", mientras se acumulan excusas, declaraciones y procedimientos judiciales. En unos casos, rostros conocidos. En otros denominaciones que ya acompañan a la sociedad como Gurtel, Brugal, Malaya, Púnica... Se ven pocas dimisiones, aún menos ejecuciones de sentencias con pena de cárcel, aunque sí existe el convencimiento que mientras se aplicaban recortes y se disminuían salarios, algunos hacían el agosto y se lucraban a manos llenas. El fútbol, habitual reducto de empresarios adinerados, deseosos de fama y lucimiento personal, y escenario perfecto donde los políticos acuden a fotografiarse, lucir palmito e incluso aportar su empujón con dinero público, no podía quedar al margen. Y Enrique Ortiz, el propietario y rostro dirigente del Hércules, posiblemente sea el caso más notorio.

Empresario de la construcción y de la gestión del suelo se convirtió en la figura más importante de esta materia de la provincia de Alicante. El colofón, la aprobación del conocido y polémico Plan Rabassa que planeaba la construcción de una gran cantidad de viviendas de protección oficial en la capital alicantina y mucho suelo comercial incluyendo la instalación de un IKEA. Actualmente permanece paralizado, recurrido por diversas asociaciones. Su fortuna sigue creciendo y se estima que más del 25% del suelo de la provincia ha sido adquirido por alguna de sus empresas. Era la época del boom inmobiliario y más en las zonas del Mediterraneo por lo que la fortuna e influencia de Ortiz se dispara.

En 1999, al parecer por petición del alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, del PP y que gobernó la ciudad desde 1995 hasta 2008 cuando dimitió y pasó el bastón de mando a Sonia Castedo, actual regidora, decide adquirir el Hércules, el equipo más importante de la ciudad. Los dos alcaldes y el constructor, aparecerán en el futuro implicados en la trama valenciana del caso gurtel.  Pero Ortiz primero, recoge un Hércules, que ha pasado en tres años de jugar en Primera a dar de bruces con la Segunda B y verse arruinado. Finalmente, la gestión de Ortiz reconduce al histórico equipo. En 2005 consigue regresar a la división de plata, y en 2010, recupera la primera división. Además, llegan fichajes ilusionantes como Drenthe (Real Madrid) o Trezeguet (Juventus). Antes, incluso, en 2007 había recomprado la propiedad del estadio Rico Pérez, que hubo de ser vendido en 1994 al Ayuntamiento para poder saldar las deudas que mantenía la entidad con Hacienda y Seguridad Social. Aún así, y de acuerdo con el Ayuntamiento, se especulaba con la construcción de un nuevo estadio a cambio de una serie de reformas urbanisticas... El problema habitual que ahogó a la mayoría de Ayuntamientos y con el que muchos equipos de fútbol lograron financiarse. Compras y recalificaciones millonarias. 

Pero a Enrique Ortiz, Díaz Alperi o Sonia Castedo, el globo comenzó a mostrar agujeros muy sospechosos. Sospechas de prevaricación, falsedad, trafico de influencias, malversación de caudales públicos, apropiación indebida salpicaban a los implicados en todas las operaciones. Pero, el modo de actuar de Ortiz y los suyos. Acostumbrados a resolver los asuntos públicos, mediante acuerdos, sobornos, regalos... también se trasladó al fútbol. Las grabaciones que se empleaban para investigar las tramas corruptas hallaron las practicas también se realizaban en el fútbol. 100.000 euros llegó a ofrecer a diversos jugadores de Córdoba, Salamanca, Girona y Recreativo, siendo supuestamente aceptados únicamente por el portero del conjunto andaluz. Al averiguarse dicha información, el Betis que se quedó fuera del ascenso reclamó la plaza en Primera al Consejo Superior de Deportes, y esté, cuando se disponía a investigar se topó con la negativa del Juzgado de Alicante a ceder las cintas. Y el Hércules, pese a la jocosidad de las grabaciones, continuó en Primera. La LFP tampoco quiso profundizar en el asunto.


Ortiz, pese a que seguían desvelándose actuaciones sospechosas y se acumulaban sus visitas al juzgado, seguía obteniendo contratos y lucía con el Hércules en Primera. Además, el equipo tuvo un comienzo ilusionante, incluso se dio el gustazo de derrotar al Barça en el Camp Nou. Pero cuando los jugadores comenzaron a acumular retrasos en sus pagos, el equipo realizó una pésima Segunda vuelta y perdió la categoría. Esta pasada campaña, regresaba a Segunda B. Anteriormente, la Unión Europea también había puesto bajo sospecha un crédito de 18 millones que le había otorgado el Instituto de Finanzas Valenciano. 

Pero todos los escándalos siguieron sin frenarle. Se estima que en 2009 había facturado más de 200 millones de euros. Su lujoso yate seguía partiendo de Alicante para recalar en Ibiza como cada verano. La dimisión de Alperi y su sustitución por Sonia Castedo en Alicante, no cambió las cosas. Diseños de plan urbanístico a gusto del constructor, "te hemos apañado lo del Rico Perez" llegó a decirse abiertamente, multitud de corruptelas. Contratos que seguían recayendo en sus manos sin problema, desde recogida de basuras, aparcamientos o por supuesto amplias parcelas urbanísticas mientras se elevaba el porcentaje de propiedad en la provincia. Actualmente, su nombre sigue siendo habitual de las páginas nacionales, según se va conociendo información de las tramas Brugal y Gurtel en la Comunidad Valenciana. Se mantiene su imputación por diversos delitos a la espera de una resolución definitiva, sigue al frente de un Hércules que deambula por mitad de la tabla en Segunda B (y para el que contrató a su yerno Portillo) y mientras tanto, su propia Web, no disimula su especialidad, "obra pública". Esa es la que permite enriquecerse. Esa es la que ahora se investiga.

lunes, 10 de noviembre de 2014

El triunfo del Black, Blanc y Beur en 1998

El líder del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen mostró su rechazo a los componentes de la Selección Francesa que se preparaba para el Mundial que celebrarían en casa. El veterano político francés, cambió los tradicionales bleu, blanc, rouge (azul, blanco y rojo) de la bandera, por un despectivo black, blanc y beur (negro, blanco y moro), para referirse a los integrantes del combinado. Decía que esa mezcla era artificial, y que además de no representar a Francia iba a desembocar en un fracaso mayúsculo. Un año antes, el ministro Charles Pasqua había conseguido aprobar una Ley muy restrictiva para los emigrantes y para la obtención de la ciudadanía francesa. El debate migratorio ha sido una presente de la política francesa a lo largo de las últimas décadas.

Pero esa mezcolanza, que tenía a jugadores que procedían de las diversas colonias y territorios de Ultramar. De Guadalupe como Bernard Lama, de las Antillas como Henry o los de origen árabe como Zidane, Djorkaeff o Henry. Algunos de sus integrantes incluso ni siquiera habían nacido en Francia. Desailly lo había hecho en Ghana, Karembeu en Nueva Caledonia, Thuram en Guadalupe o Vieira en Senegal. Además, se encontraban nombres como los de Guivarc´h, bretón o Deschamps y Lizarazu, vascos, de regiones con un destacado movimiento nacionalista en la tan centralista Francia. Y tampoco pasaba inadvertida la figura de Trezeguet, nacido en Francia, por que es donde se encontraba jugando, su padre también futbolista, pero criado en Argentina completamente. Una Selección absolutamente terrorífica para Le Pen. 

Pero el candidato del Frente Nacional se equivocó totalmente. Francia liquidó la fase de grupos con tres victorias ante Sudáfrica, Arabia Saudí y Dinamarca. Sufrió pero avanzó en la prorroga ante Paraguay y venció a Italia por penaltys en cuartos. Remontó el inicial gol de Suker en las semifinales ante Croacia y se impuso con contundencia a Brasil en la final en un abarrotado Saint Denis por 3-0. Francia obtenía su primer título mundial, Zidane se coronaba como mejor jugador del mundo y la Selección servía de ejemplo de integración y cohesión en una Francia dividida.

Le Pen tuvo que agachar la cabeza, al menos en ese 1998. Y el triunfo francés pareció serenar los ánimos y servir de ejemplo... Quizá solo fue momentáneo. En 2002, Le Pen accedió a la segunda de la vuelta de las Elecciones para Presidente de la República. Actualmente, su hija lidera el partido y en las pasadas Elecciones Europeas fue la primera fuerza política en Francia con el 25% de los votos, y la etapa de Sarkozy como Ministro de Interior y posteriormente Presidente de la República practicó una política francamente dura con los emigrantes y otras minorías étnicas. El Frente Nacional, por cierto, tampoco se olvidó del fútbol. Ante la negativa de Karim Benzema de cantar la marsellesa, pidió que el delantero madridista fuese excluido de la Selección.

sábado, 8 de noviembre de 2014

El poppy británico y su repercusión futbolística

Es una costumbre arraigada que desde hace ya varios años se ha trasladado al fútbol. En noviembre, Gran Bretaña conmemora el final de la I Guerra Mundial con la amapola, el "poppy". Lo lucen practicamente todos los estamentos de la sociedad, en un gesto del que no escapan siquiera los miembros de la realeza. El mótivo es la firma del Armisticio entre Francia y el propio Imperio Británico con Alemania, el 11 de noviembre de 1918 que ponía fin a la Gran Guerra,. El rey Jorge V ya decidió instaurar como el Remembrance Day (Día del Recuerdo) en tal fecha. Y el símbolo por el que se optó por la amapola, el poppy, fue debido a un pequeño poema compuesto por el teniente coronel médico canadiense, John McCRae, "En los campos de Flandes", cuya traducción española sería:

 “En los campos de Flandes
crecen las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que señalan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
escasamente oída por el ruido de los cañones.”


Al parecer, McCrae compulgido por la muerte de su amigo el teniente Alex Helmer en 1915, compuso el poema en 1915. Se quedó impresionado porque entre el paisaje tétrico de la Guerra, y el atronador ruido de cañones y explosiones emergían los campos de amapolas, que desprendían sus petalos rojos. El poema, al finalizar la guerra se extendió rapidamente.

Lucir la amapola roja durante el mes de noviembre se convirtió en el gesto perfecto de rendir homenaje a todos los caídos en la Guerra defendiendo el Imperio Británico y la Commonwealth. Y esta práctica se extendió al fútbol. Primero, fueron algunos entrenadores, hasta que, su uso se ha extendido a equipos enteros. Los conjuntos añaden una amapola a sus uniformes y muestran su reconocimiento. Y de la costumbre no escapan los técnicos extranjeros. Mourinho, Wenger, Benítez, Capello, Ancelotti o Hiddink, todos ellos han posado con sus respectivos poppys en sus trajes de entrenadores.

LA FIFA SE LO PROHIBE A LA SELECCIÓN INGLESA EN 2011

En 2011, la Federación Inglesa convirtió en asunto de Estado la prohibición por parte de la FIFA de su uso en un partido entre las Selecciones de Inglaterra y España disputado en Wembley el 12 de noviembre. La Federación tenía pensado que el combinado británico emplease el poppy en las camisetas, pero el organismo que dirige el fútbol decidió prohibirselo en base a que mantiene la prohibición de realizar manifestaciones políticas en los estadios. Hubo quejas y protestas, a las que se unieron incluso el Primer Ministro Cameron y el Principe Guillermo, que enviaron varias cartas a la FIFA pidiendo que reconsiderará la decisión. Y al final el organismo presidido por Joseph Blatter reculó y aceptó una pequeña claudicación. Los jugadores ingleses lucieron unos brazaletes negros con el característico poppy en las mangas. 
Nike, siempre atenta, también vio la oportunidad de ganarse un tanto en la oleada patriótica que lideró Inglaterra, e hizo que sus jugadores llevasen bordada la amapola a su símbolo en las botas. 
LA RENUNCIA DE JAMES MCCLEAN

Y, de nuevo, en el mes de noviembre de 2014, ha aparecido un jugador dispuesto a romper la concordia y la unanimidad que existía en torno al poppy en Inglaterra. Utilizado por todos los conjuntos, puesto en los lugares más visibles y con todo el entorno futbolístico volcado en lucirlo, ha aparecido James McClean, jugador irlandés del Wigan anunciando la decisión de no lucir la amapola y explicando su postura. El jugador, nacido en  Derry, y por tanto norirlandés, llegó a defender al conjunto británico en categoría sub-20, e incluso en 2011 fue convocado a nivel absoluto, pero finalmente decidió rechazar la convocatoria y en 2012 se comprometió con la República de Irlanda, siendo un habitual de sus convocatorias.

Sobre la decisión de no llevar el poppy, que ya fue aceptada en su etapa en el Sunderland y ahora en el Wigan, McClean hizo pública la siguiente carta aclarando su postura, y apelando a que la amapola no solo representa a los caídos en las Guerras Mundiales, sino a otros conflictos. Y él como irlandés, mantiene ese herida abierta por miles de asesinatos y victimas que sucedieron en Irlanda del Norte, y por ello entiende que no debe tomar parte en este homenaje. Su decisión también supuso que acabase recibiendo amenazas de muerte a través de la redes sociales.


jueves, 16 de octubre de 2014

La encrucijada nacional de Piqué

En España se encuentran dos de los movimientos nacionalistas más fuertes de Europa. El País Vasco y Cataluña todavía no encuentran acomodo en el Estado Español. Salvo los periodos de Patxi López y de Maragall-Montilla, los Gobiernos Autonómicos han tenido siempre colores nacionalistas, y la demanda de poder competir con Selecciones Nacionales propias a nivel deportivo, a imagen de lo que sucede en el Reino Unido, es una reivindicación constante desde hace años. 

De momento, ante la imposibilidad de hacerlo, jugadores vascos y catalanes siguen optando por defender la camiseta de la Selección Española. En parte por obligación, como refleja la Ley del Deporte, en parte por conveniencia profesional, y por supuesto, porque el Seleccionador de turno ha decidido seguir contando con ellos. En España, el deporte en general, pero indudablemente el fútbol sigue siendo la mejor explotación de patriotismo y el mejor coto para levantar ídolos. Jugadores que se hayan bajado de ese carro, se cuentan con los dedos de las manos. El célebre caso del gallego Nacho en los noventa, y el del barcelonista Oleguer, aunque nunca llegó a confirmarse hasta después de su retirada deben ser los únicos casos de futbolistas que se atrevieron a decir no a ser internacionales absolutos.

En España hay figuras sagradas (Basta ver las vomitivas campañas proCasillas, o proRaúl en su día). Y aunque se sospecha (o directamente se conoce), se disimulan sus creencias e inquietudes. Figuras como Rafa Nadal, Fernando Alonso, o incluso Marc Márquez, miden prudentemente sus palabras, para no resultar perjudicados por inclinaciones políticas. A Miguel Indurain, autentico mito nacional hace un par de décadas se le acabaron ocultando e ignorando sus declaraciones a L´Equipe en las que reconocía "no tener fibra patriótica" y que él "era de Navarra, que es casi lo mismo que ser vasco". Vascos y catalanes han tenido que sortear estos jardines cuando han representado a España y no siempre, lo han conseguido.

Para no alejarnos a tiempos de Iribar o Kortabarría, o incluso de Arconada y sus medias blancas, se ve la problemática que conlleva para algunos jugadores salir bien parados. Mientras que en tenistas o jugadores de baloncesto, con amplía presencia catalana, no se han conocido simpatías separatistas (al menos de los primeros espadas), en hockey sí que ha sido un tema notorio

¿Y en el fútbol? Aparte de Oleguer, por supuesto, y de los rumores a pie de calle de algunos jugadores vascos hemos asistido a diversos ejemplos. La estelada que llevó Cesc, las banderas de Puyol y Xavi tras ganar el Mundial... Algunos con menos nombre también tuvieron su importancia. Aduriz, que siempre había reclamado la oficialidad para la Selección de Euskal Herria no dudó en incorporarse a la Selección Española. Más problemas tuvo Markel Susaeta al explicar que representaban "una cosa" en su única convocatoria en la Selección y así podríamos seguir sumando ejemplos...

Todas estas incertidumbres provocan la animadversión y directamente el odio en muchos rincones de la España No nacionalista. Susaeta lo dijo abiertamente "por culpa de los medios de comunicación le insultaban en el Bernabéu". De Oleguer directamente se decía que estaba en el Barça por sus convencimientos políticos... Al respetado Guardiola, 47 veces internacional, también se le ha criticado sus simpatías nacionalistas...

Pero la última y más recurrente figura es la de Gerard Piqué. Su capacidad era indudable. Fichado por el Manchester en edad juvenil, fue recuperado por el Barcelona en 2008. No llegó a entrar en el equipo de Luis para la Euro 2008, pero con Del Bosque y con Guardiola se consolidó como central indiscutible. Seis años después su palmarés es impresionante, 1 Mundial, 1 Eurocopa, 3 Champions, 4 Ligas... Pero su imagen y rendimiento sí se ve más tocado. Su relación y descendencia con la cantante Shakira le abalanzó a los medios del corazón. A nivel deportivo rendimiento y progresión inferior a la esperada, algunos críticas en Can Barça... Hoy mismo, sumaba ese acto que tan mal sienta entre los aficionados. Una multa y discusión con la policía estando de juerga. Y encima, el resto de España le percibe como un nacionalista catalán. Sus declaraciones ya le habían generado odios en Madrid. Aquella celebración del doblete con el "boti, boti, boti", o en la que "ellos no tenían a Bankia" para poder fichar como el Madrid. Incluso, aquella respuesta en catalán que pareció ofender a Ramos en un partido de la Selección.

Pero ahora, pese a sus intentos de explicarse, la situación de Piqué se ha agravado. Su presencia en la Diada, la creencia de borrarse de algunos partidos y por supuesto el mal momento del equipo ha servido para que se afilen lanzas en su contra. El jugador, sí que se ha mostrado partidario de realizar una consulta sobre la independencia de Cataluña, aunque no ha manifestado cuál sería el sentido de su voto, es ya uno de los señalados. Muchas voces piden a Del Bosque que no vuelva a convocarle. Y aunque algunos jugadores (incluso el propio Ramos) cierran filas, dificilmente Piqué consiga borrarse de esa etiqueta de "nacionalista, aprovechado, incoherente" o insultos más graves que pueden encontrarse.

miércoles, 15 de octubre de 2014

De nuevo el fútbol es la excusa para encender los Balcanes

Europa tuvo que superar la depresión del siglo XX. Dos guerra mundiales dejaron el continente devastado. A nivel social, económico, poblacional... Pero no solo eso, la vieja Europa que siempre había dirigido el mundo debía ceder su papel hegemónica a Washington, Moscú o incluso otras potencias emergentes. El cambio de paradigma era un hecho. Las antiguas naciones dominantes, perdían su grandeza y en ocasiones pasaban a ser meros satélites ajenos.

Europa decidió reinventarse. Se atrevió a un aventurado experimento. Su integración entre diferentes naciones. Abandonar la guerra como resolución de conflictos y crear una poderosa comunidad, derribando fronteras, dando libertad de movimientos a ciudadanos y mercancías, crear su propio mercado y moneda comunes y regirse por unas pautas comunes y unos mecanismos de solidaridad entre miembros. 

El experimento resultó durante casi 50 años. La guerra desapareció del suelo europeo y el futuro parecía esperanzador. Los conflictos se resolvían sin armas y como brillantemente acuñó Paul Auster "el fútbol fue un milagro que le permitió a Europa odiarse sin destruirse".

Pero la esperanzadora e ilusionante Unión, que había visto caer el Muro, asistía perpleja y sin capacidad de reacción al estallido de los Balcanes. Guerra, genocidio, víctimas civiles y una sensación de incapacidad mostraron las primeras carencias del ambicioso proyecto. El fútbol además sirvió como detonante definitivo con la patada que propició Boban a un policía yugoslavo en un partido entre Estrella Roja y Hadjuk Split. 

Miles de muertos después, consiguiendo incluso la primera intervención militar de la OTAN (algo que no se llevó a cabo ni durante la Guerra Fría) Yugoslavia daba paso a nuevos Estados pero todavía con muchas heridas y frentes abiertos entre ellos. Hoy, de nuevo el fútbol avivaba esos sentimientos.

En el partido clasificatorio para la Eurocopa 2016, en Belgrado, Serbia y Albania debían verse las caras. La UEFA, que sí tiene emparejamientos prohibidos por cuestiones políticas, no actúa igual con la exyugoslavia. Aún así era consciente del riesgo había prohibido el desplazamiento de aficionados. Pero supuestamente un pequeño grupo de albaneses residentes en Serbia accedió al estadio. Y lograron, mediante una aeronave, desplegar una bandera de la Gran Albania (que reivindica como propia la región de Kosovo) sobre el terreno de juego. Mitrovic, jugador serbio decidió retirarla con vehemencia, desatando una amplia tangana con los jugadores albaneses. El agravio se desplazaba también a la grada. Invasión de campo, bengalas, intentos de asalto. Los jugadores albaneses se retiraban entre multitud de objetos arrojados y el arbitro decidía suspender el partido. Entre los detenidos por el incidente de la bandera aparece uno de los hermanos del Primer Ministro de Albania... 

Pero como vemos, los Balcanes siguen encendidos y el fútbol de nuevo resulta una excusa idónea para despertarlo. 

lunes, 13 de octubre de 2014

Los nombres de personalidades en los estadios españoles

Sin duda es uno de los mayores homenajes que se puede aspirar. Que tu nombre bautice una calle, es un reconocimiento público y notorio, que ha destapado abundantes polémicas en muchos municipios. En el fútbol, sucede igual con los estadios. Los templos-santuarios de cada club donde congregar a sus aficionados ha sido testigo de diversos nombres. Unos simplemente responden con su nombre a su ubicación geográfica, en algunos casos comienzan a extenderse en España los nombres comerciales de patrocinadores, pero otros sí son adornados con personajes históricos a los que el conjunto rinde su particular homenaje.

PRESIDENTES DEL CLUB

Quizá el grupo más numeroso represente el de los expresidentes de esos equipos. Considerados engrandecedores del club o cuya aportación para afrontar la construcción del terreno de juego les hizo valedores de perdurar en la nomenclatura del mismo. El caso más conocido, posiblemente sea el caso del Real Madrid, que lleva la denominación de Santiago Bernabéupresidente del club blanco entre 1943 hasta su muerte en 1978. En ese periodo, el Real Madrid se convirtió en el club con más títulos del panorama europeo y Bernabéu fue el que se lanzó a la construcción de un nuevo estadio en los terrenos de Chamartín con capacidad para 100.000 personas. Desde 1944 se han ido sucediendo las reformas y mejoras para seguir adaptando el estadio. La última, se encuentra ahora mismo paralizada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Pero el Real Madrid no es el único caso. Vicente Calderón, presidente del Atlético entre 1964 y 1980 y del 82 hasta su fallecimiento en el 87, da nombre al estadio que se levantó en 1966. En su caso, además también de su exitosa etapa al frente, el empresario contribuyó a desbloquear la situación del Estadio del Manzanares, al que rebautizaron con su nombre.

En Sevilla, sus dos conjuntos repiten la situación de los equipos madrileños. El Betis luce el nombre de Benito Villamarín, presidente entre 1955 y 1965, que rescató el equipo de Tercera y consiguió que el Ayuntamiento cediera los terrenos para levantar el por entonces Heliópolis, Mientras que el estadio del Sevilla se bautizó como Ramón Sánchez Pizjuán, presidente del club en dos etapas, del 32 al 42 (incluyendo por tanto, la etapa de la guerra civil) y del 48 al 56, que se interrumpieron puesto que aceptó un cargo en la Federación. Bajo su mandato, el Sevilla ganó tres trofeos de Copa y proyectó el nuevo estadio al que da nombre.

Lo mismo sucede en Elche, con Manuel Martínez Valero, presidente del equipo en los 60´y 70´, etapa en la que el equipo ilicitano vivió sus mejores años y construyó su nuevo estadio que incluso sería una de las sedes del Mundial 82. Y similar caso es el de su rival provincial, José Rico Pérez, presidente del Hércules durante trece años entre el 71 y el 84, consiguiendo la mejor clasificación del equipo con un 5ª puesto. Sufragó parte del nuevo estadio, que también sería otra de las sedes mundialistas, y luego no consiguió que se le reconociera la deuda que mantenía el club, reclamando 104 millones de pesetas sin éxito. En Tenerife, también mantiene su nombre Heliodoro Rodríguez López, presidente del equipo canario entre 1946 y 1950, y que en su gestión el equipo recuperó la propiedad del estadio y acometió importantes remodelaciones en el mismo. Para encontrar otro ejemplo, también habría que ir a Melilla, en el caso de Rafael Álvarez Claro, alcalde de la ciudad y que también ocupó la presidencia del club.

En este listado, podían aparecer presidentes destronados, que dieron nombre a sus estadios pero actualmente no... El estadio Luis Sitjar en Palma de Mallorca, permanece abandonado, y pesan sobre él diversas ordenes de derribos recurridas, tras el traslado del equipo a Son Moix. Sí que sigue en pie Mestalla, que durante un tiempo lucía el nombre de Luis Casanova, presidente ché durante 19 años en los que consiguió la primera liga del equipo valenciano y levantó el nuevo estadio. También, están los casos de Manuel Ruiz de Lopera y Teresa Rivero, que un periodo y con ellos ocupando la presidencia rebautizaron el Villamarín y el Estadio de Vallecas con sus nombres. Aunque posteriormente recuperaron sus nomenclaturas actuales. 

JUGADORES

De este listado, quizá convendría recuperar a algunos nombres anteriores. Ocuparon el palco presidencial, pero anteriormente también habían tenido etapa como jugador del club. Santiago Bernabéu fue delantero centro del Real Madrid llegando a anotar más de 60 goles con los blancos. Heliodoro Rodríguez López, también vistió la camiseta tinerfeña. Sin embargo, España no suele ser un país en el que se encuentren muchos jugadores que den nombre a estadios. Incluso, se da la peculiaridad de encontrar estadios de equipos que homenajean a jugadores que nunca vistieron esa camiseta.

El Real Madrid, decidió que el estadio donde jugase el filial blanco, llevase el nombre de Alfredo Di Stefano, uno de los mejores jugadores de la historia, y primer gran mito del madridismo. Pero en primera división, está el caso de Alfonso Pérez Muñoz, ex jugador de Real Madrid, Betis y Barcelona e internacional en 38 ocasiones. Pese a que nunca defendió los colores azulones, ha sido el jugador nacido en la localidad madrileña, que más veces ha jugado con la Selección. Y eso le sirvió para dar su nombre al estadio desde 1998.

Misma situación sucede en otros municipios madrileños pero que juegan en categorías menores. Fernando Torres, da nombre al campo del Fuenlabrada, Iker Casillas al del Móstoles o incluso Mario Suárez al del Alcobendas. En Benidorm, aplicaron la misma formula, y el estadio lleva el nombre de Guillermo Amor. Ninguno jugó en esos conjuntos, pero son el paisano que más nivel futbolistico ha alcanzado. 

El último ejemplo de futbolista que sí da nombre a un estadio de fútbol es el de Alfonso Murube, en Ceuta. Jugador del equipo ceutí entre 1933 y 1936, cuando decidió colgar las botas y alistarse inmediatamente para combatir la República con el ejército franquista. Fallecería, con el grado de Teniente en 1938. En el 42, el Ceuta modificó su nombre al estadio y le puso el del centrocampista, evidentemente pesaban más los méritos bélicos que los deportivos en esa decisión.

Quizá en el futuro se puedan añadir algunos. En Madrid se despertó un movimiento importante solicitando que el insulso nombre de Estadio de Madrid, conocido popularmente como La Peineta y donde jugará el Atlético de Madrid cuando abandone el Calderón fuera bautizado con el nombre de Luis Aragonés, aunque de momento, parece que Ayuntamiento y Atlético de Madrid no lo contemplan. 

OTRAS PERSONALIDADES

después surgiría un grupúsculo variado. Desde políticos a personalidades locales, pero que no guardaban una relación estrecha con el equipo de fútbol. Sorprenden algunos casos. El ex árbitro y Seleccionador Nacional, Pedro Escartín, es el que da nombre al estadio donde juega el Guadalajara. También ha dejado de llamar la atención, que el estadio del Valladolid se llame José Zorrilla, poeta y dramaturgo del siglo XIX que nació en la capital castellana, pero cuya relación con el fútbol es, por supuesto, inexistente. Otro apartado merecerían algunas referencias religiosas. San Mamés en Bilbao, San Lázaro en Santiago de Compostela, Santo Domingo en Alcorcón o el Arcángel en Córdoba. Sorprende, quizá, en comparación con el baloncesto la ausencia de víctimas del terrorismo. En la ACB, el Málaga juega en el Martín Carpena y el Caja Laboral en el Fernando Buesa, ambos políticos asesinados por ETA.

De personajes históricos, faltaría citar algunos políticos locales que pese a no ocupar cargos futbolísticos, contribuyeron y apoyaron al equipo de su ciudad. Son los casos del industrial lucense Anxo Carro, el Ramón de Carranza en Cádiz, que se construyó por empeño de su hijo y lo bautizó con ese nombre en honor al militar y político gaditano, que ocupó la alcaldía y el cargo de Gobernador Civil de la provincia o el de Carlos Belmonte, alcalde de la localidad manchega y arquitecto que diseñó el proyecto del nuevo campo. Personajes de mayor envergadura nacional como Adolfo SuárezJuan Carlos I y el Príncipe Felipe, dan nombre a los campos donde juegan los conjuntos de Ávila, Ciudad Real y Cáceres, respectivamente. Rafael Álvarez Claro, también fue alcalde de Melilla, pero ocupó también la presidencia del equipo de fútbol. También debería aparecer en el listado el Estadio de Montjuic, donde jugó el Espanyol antes de marcharse a Cornellá-El Prat. El estadio olímpico de Barcelona alteró su nombre por el de Lluis Companys, presidente de la Generalitat de Cataluña durante la II República y asesinado en la Guerra Civil.

Como ya publiqué en 2013, muchos de estos nombres, dificilmente superarían el filtro de la Ley de Memoria Histórica por su vinculación con la Guerra Civil o la posterior represión durante la dictadura. Nombres como los de Ramón de Carranza, Álvarez Claro, Anxo Carro, Alfonso Murube o Luis Sitjar son de difícil acomodo con esa norma, aunque de momento permanecen como denominación oficial.