domingo, 31 de enero de 2016

Y el fútbol provocó que Armenia y Turquía tuviesen que verse las caras


Aquí ya hablamos una vez, de que por diferentes circunstancias políticas, históricas o por conflictos todavía vigentes, la UEFA ha prohibido ciertos enfrentamientos entre diversas selecciones. Es por ello, también que el Estado de Israel pertenece a la Confederación Europea y no a la Asiática, donde habría abundantes problemas por su no reconocimiento. El caso es que en 2008, el sorteo clasificatorio de cara al Mundial 2010, deparó que debían verse las caras Armenia y Turquía, y en esta ocasión, el fútbol sirvió para provocar un pequeño acercamiento entre dos naciones que no mantenían relaciones y que incluso, desde 1993, habían decretado el cierre fronterizo.

El conflicto más reciente había sucedido apenas unas décadas antes. Armenia se había anexionado la región de Nagorno Karabaj, bajo soberanía de Azerbaiján. Los turcos, contrarios a esa intervención decidieron decretar el cierre de la frontera que comparten con Armenia. Sin embargo, la razón de mayor peso que lleva sucediendo desde practicamente todo el siglo XX fue el conocido como genocidio armenio. Posiblemente, después del holocausto, el genocidio más estudiado y debatido.

Comenzó en 1915, todavía bajo bandera del Imperio Otomano en plena I Guerra Mundial. Y se sucedió hasta 1923. El 24 de abril de 1915, el gobierno de "los jovenes turcos" detuvo un pequeño grupo de 235 armenios que residían en Constantinopla. Después aumentó la cifra a 600, hasta que emitió una norma en la que obligaba a la deportación de toda la comunidad armenia. Se estima que hasta un millón de personas pudieron perder la vida. También se registraron otros episodios contra grupos de origen serbio, asirio y griego.

El estado de Turquia, nacido tras la desintegración del Imperio Otomano no ha negado la existencia de asesinatos de armenios, pero se niega a aceptar la etiqueta de genocidio y que respondiesen a un plan de exterminio organizado. Mientras tanto, la República de Armenia, surgida en 1991 tras el colapso de la URSS, ha intentado hacer publico y recabar apoyos para que los sucesos fuesen reconocidos a nivel internacional como genocidio, algo que hasta el momento han hecho varios países. Entre ellos, Francia, Canadá, Italia, Argentina, el Vaticano, Alemania o Rusia. España, por contra, no se refiere a los hechos como genocidio, aunque también algunas Comunidades Autónomas sí lo han reconocido. En Francia y Suiza, incluso se ha propugnado legalmente que sea delito el negar su existencia.

Sin embargo, tras más de 15 años sin relaciones diplomáticas e incluso con la frontera cerrada desde 1993, la fase de clasificación para el Mundial de 2010, sirvió para que Turquia y Armenia debieran coincidir. Quedaron encuadrados en el grupo 5 (también el de España), y para el enfrentamiento de septiembre de 2008 en Erevan, la capital armenia, el presidente del país invitó a su colega turco a presenciar el partido. Era un acto sin precedentes. Nunca un presidente turco había visitado a su vecino. Y por supuesto el gesto contó con el agrado de toda la Comunidad Internacional. Futbolísticamente, sí que se había registrado un encuentro parecido apenas unos meses antes. En el campeonato de Europa Sub-19, Armenia recibió a Turquía sin que se registrasen incidentes.
Entre fuertes medidas de seguridad, incluyendo la instalación de cristales blindados en el palco del estadio, Abdula Gül pudo ver como su país, Turquía, se imponía por 0-2, a la Armenia que presidía Serguie Sarkisian. El encuentro fue cordial y cargado de buenas intenciones, pese a que también se registraron protestas de algunos sectores nacionalistas contrarios a la visita, hasta que Turquía reabriese la frontera y reconociese el genocidio.

En octubre de 2009, un año más tarde, Sarkisian devolvió la visita que también concluyó con victoria turca por el mismo resultado. Ninguno de los dos países logró clasificarse al Mundial. Pero al menos parecía que el encuentro deportivo servido para avanzar la diplomacia entre ambos países. Apenas cinco días antes, habían firmado en Zurich  un acuerdo para la normalización de las relaciones, reabrir las fronteras y crear una comisión mixta e independiente para  investigar los sucesos acaecidos desde 1915 hasta 1923. Al partido llegaron ambos presidentes juntos, en un autobús con las banderas de los dos países. Se decidió homenajear a Hrant Dink, periodista turco defensor de la causa armenia y que fue asesinado por un joven de 17 años. Se realizó una simbólica suelta de palomas y se prohibió la entrada de banderas de Azerbaiján que portaban algunos simpatizantes azeríes para no desencantar a la comitiva armenia.

Desgraciadamente, las buenas intenciones apenas duraron unos meses, y de nuevo los acuerdo fueron paralizados. Incluso a día de hoy, la frontera turco-armenia permanece cerrada. Y el pasado mes de abril cuando se cumplían 100 años de las primeras detenciones y matanzas de armenios no hubo homenaje conjunto. Y es que el fútbol sirvió de primer acercamiento, y para iniciar un deshielo de más de dos décadas, pero resultó insuficiente...

2 comentarios:

Guillem dijo...

Muy interesante Gonzalo! Me ha servido para profundizar más en la historia del genocidio armenio y en el conflicto con Azerbaiyán, que conocía un poco de pasada.

Un abrazo!

Gorka Villanueva - Arquitecto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.