domingo, 11 de octubre de 2015

Albert Jorquera, el mito de la caverna

Era preferible esperar a que pasarán las Elecciones Catalanas para no avivar más polvareda. Luego, John Carlin en EL PAIS hizo un interesante resumen. Desde Madrid, no hacemos distinciones. No solo se critica a Cataluña o al País Vasco como entidades colectivas, sino que frecuentemente se habla mal de "los catalanes", "los catalufos"... También de los vascos. Los "putos vascos". No se hacen distinciones. Se dispara así. Y si hay que inclinarse, se odia a todo lo que se puede asociar a ello. En el fútbol, por ejemplo, a sus equipos. Pero así, con muchas cosas. A veces, los separatismos también se alimentan con fuerza, del desprecio que reciben desde el otro lado. Y en España, sucede mucho. 

Entre medias recordé el caso de Albert Jorquera. Posiblemente uno de esos votantes de Junts pel Si de las últimas elecciones. El ex portero ingresó en CiU en 2011 y llegó a ir en la candidatura del partido para el Ayuntamiento de Girona, sin obtener su acta de concejal. Era un rostro conocido. Canterano del Barça, para el difícil puesto de portero. Fue escalando en el club, tuvo que probar cesiones en Ceuta o en Mataró para acabar debutando en primera división en 2004 en el Camp Nou con el Barça de Rijkaard. En Liga, solo se le pudo ver en siete ocasiones hasta 2007. En Champions, apenas un par. Con actuaciones solventes, aunque por supuesto, muy a la sombra de otro canterano como Victor Valdés. Entre 2004 y 2007, Jorquera formó parte de un equipo que conquistó dos ligas y una Champions. Sabía su condición de suplente y de jugar por indisposición del titular. Y parecía cumplir, y contar con confianza y apoyo de entrenadores y afición.

Pero Jorquera vio destrozada su carrera en un partido amistoso. Posiblemente, se hubiera cansado de su papel secundario en un grande y como otros porteros canteranos de Madrid o Barcelona, se hubiera marchado a otro destino. Pero cuando defendía la portería de la Selección Catalana en 2007, una mala salida en un corner, acabó provocando que se rompiera el ligamento cruzado y propiciándole una lesión de más de siete meses de recuperación. El portero fue retirado en camilla del campo con evidentes síntomas de dolor.

Para más inri, el partido en el que se rompió Jorquera era un Cataluña-Euskadi. Y en pleno 27 de diciembre, con la liga parada y escasez de noticias deportivas. Su lesión tuvo bastante protagonismo en la sección de deportes de los informativos. Y supongo que en todos los lugares con odio al catalán. Pero desde luego en Madrid, hubo motivo de mofa, burla y escarnio. Por apuntarse a ese partido. Por considerar que jugar con Cataluña es una cuestión que merezca estos resultados. Jorquera se convirtió en un blanco sencillo, de chistes, de insultos, mofas y de descargar ese odio anticatalufo...

El Barça incorporó a Pinto para sustituirlo, que se afianzó y tuvo buen rendimiento y bastante protagonismo, tanto en la Copa del Rey, como tras la lesión de Valdés. Jorquera, dejó el Barça dos años después, sin volver a jugar un partido oficial con el club culé. Se comprometió con el Girona, que militaba en 2ª, y volvió a saborear la titularidad, pero con 31 años, decidió retirarse y volcarse en negocios familiares. Pese a su pequeña actividad política, y un paso por el Llagostera como entrenador de porteros, Jorquera no ha mantenido excesivo protagonismo mediático. Quizá, asqueado del trato recibido desde lejos, cuando se destrozó el ligamento y encima vio su nombre convertido en motivo de escarnio.

2 comentarios:

Destripaterrones dijo...

Hombre, presentas el asunto como si el odio fuera unidireccional. No conozco el caso catalán, pero aquí en Euskadi ya te digo que hay bastante más odio y desprecio contra España que al contrario. Como botón de muestra, a De la Morena, tan impresentable en tantos aspectos, se le considera un furibundo españolista, cuando si en algún asunto se ha andado con pies de plomo es en este asunto.

Y aquí también hubo un "caso Jorquera", con Tiko, jugador del Athletic. Sí que hubo un tanto de "mofa, burla y escarnio", pero ante todo hubo un reproche del doble rasero que utiliza la gente de sensibilidad nacionalista vasca, que critica agriamente las convocatorias de la selección española, entre otras cosas por el riesgo de lesión, y que hizo mutis por el forro en este caso.

Gonzalo Mazarrasa dijo...

Hombre, por supuesto, sipongo que no es unidireccional. Y que desde el otro lado se celebran y festejan cosas parecidas, se idolatra a los afines y se odia y desprecia a otros... Yo lo que pasa es que vivo en Madrid, entonces lo he narrado como lo recuerdo.

Lo de Tiko, pues recuerdo sus años aquellos de los golazos y su lesión, sí. No sabía que se había empleado también como acicate. De todas maneras, tendríamos que hilar fino. Porque yo creo que es diferente que no quieran que vayan con la Selección por esos temas deportivos (que pasa en todos lados, a nivel de clubes, mira el Madrid con Bale... aunque luego entre los aficionados hay de todo. Yo siempre prefería que vaya gente del Mallorca a sus selecciones. Me motivaba más). Y otra cosa es por un componente ideologico, que no quieras que vayan con España, porque no estás de acuerdo.

Por ejemplo, Amorebieta, cada vez que quieran convencerle de que no dijera que sí a Venezuela, era por esto. Lesiones posibles, viajes, desgaste (y creo que tb una generosa subida de contrato), aunque también había gente que veía una oportunidad de proyección internacional. Pero bueno, son temas deportivos, sin contenido político, en principio.

Un saludo y gracias por comentar