jueves, 11 de junio de 2015

Claudiney Ramos, la internacionalidad que acabó en muerte


Claudiney Ramos era un futbolista del montón. Brasileño, que superaba la treintena y en cuya trayectoria profesional solo había jugado en equipos de medio pelo de su país. Pero un día, recibió una tentadora e interesante propuesta. Quizá sucedió algo así: "Te gustaría ser internacional por Guinea Ecuatorial? Te nacionalizan vía express, obtienes un dinero y pasas a defender un combinado nacional. Imaginate, puedes jugar la Copa de África. Y si sonase la flauta ¡hasta el Mundial!" "Joe, cojonudo. ¿Oye, y no hay ningún problema en que yo no haya pisado nunca ese país, ni apenas sepa donde queda...". Nada, nada.

En Guinea Ecuatorial se lleva ya un tiempo prolongado practicando esta medida que roza el fraude deportivo y a la que la FIFA trata de poner coto. Estas nacionalizaciones, gestadas a base de dinero para reforzar combinados nacionales con futbolistas sin ningún tipo de raíz ni vinculación comienzan a ser perseguidas. Pero la ex colonia española, que comenzó esta postura en la etapa del seleccionador Antonio Dumas en 2006 lo ha convertido en una de sus formas habituales. La lista de brasileños que han defendido el país africanos en la última década es extensísima. Sin antecedentes familiares, sin un tiempo viviendo en el país, sin matrimonios si quiera de conveniencia... Simplemente, a base de firmar un papel, jurar la nueva nacionalidad y vestirse de corto para lucir el uniforme del Nzalang nacional. En este tiempo, los progresos son evidentes. Guinea Ecuatorial alcanzó los cuartos y las semifinales de la Copa de África en las ediciones de 2012 y de 2015. Y se ha quedado más cerca de las rondas finales clasificatorias de cara al campeonato del Mundo.

Pero la historia de Claudiney Ramos supera el debate sobre lo ético de estas nacionalizaciones express. Fichado, captado, convencido o como se quiere llamar su convocatoria por Guinea Ecuatorial en 2012, para intentar remontar una eliminatoria contra la República Democrática del Congo, que venía muy cuesta arriba por el 4-0 de la ida. Pese a ganar 2-1, con tantos de los también brasileños-ecuatoguineanos, Ricardinho y Judson... 

Sería su debut internacional. A él se unirían tres encuentros más. Incluso anotó un tanto en una fulgurante victoria por 4-3 ante Cabo Verde en un partido clasificatorio para el Mundial. Aunque curiosamente la FIFA invalidaría el resultado por alineación indebida de Guinea Ecuatorial (Curiosamente, dio luz verde a los brasileños pero no contaba con permiso, Emilio Nsue, hijo de ecuatoguineano y con nacionalidad de pleno derecho, pero que había jugado con España en categorías inferiores y no había tramitado el cambio). Dispustó otro encuentro amistoso, y regresó a Brasil.

Menos de quince días había durado su tercera concentración internacional. Tiempo suficiente para contraer malaria, aunque él no lo supo hasta su retorno a Brasil pasadas tres semanas. Y pese a los síntomas, cuando se la detectaron se encontraba bastante avanzada y acabó falleciendo a los 33 años. Alto precio por ser internacional.

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