miércoles, 29 de abril de 2015

Martínez-Pujalte, el diputado hooligan

Nunca ha tenido un Alto Cargo. Posiblemente porque no lo merezca. Su función siempre ha sido otra. La de vocero, altavoz, perro de presa... Como se le quiera llamar a aquél que se atreve a soltar barbaridades por la boca sin preocuparse. A ocupar esa figura alejada de lo políticamente correcto, de tener que morderse la lengua y disimular sus verdaderas convicciones. Ese es Martínez-Pujalte. Murciano, economista de 59 años y que lleva siendo uno de los diputados más famosos del Partido Popular varias legislaturas. Nunca aparecerá en una quiniela de ministrable o de candidato a alguna institución. Porque no sirve para eso. Su tarea es otra, y así lleva siendo desde que entró al Congreso en 1996. La que le hizo convertirse en el primer diputado expulsado de un pleno de la Cámara. Aunque antes de hacerlo, llegó a retar al Presidente con que llamase a la policía... Ese es Pujalte en estado puro.

Quizá, para asumir esa faceta de hormiga obrera que no saborea los éxitos, le haya venido bien su alta afición por el fútbol. Tanto que Martínez-Pujalte fue durante mucho tiempo directivo del Levante. Llegó incluso a ocupar la vicepresidencia del club. Era la época de Pedro Villarroel. Que dirigió el equipo entre 1997 y 2010, antes de tener que entrar en Concurso de Acreedores y arrastrar una deuda de 80 millones de euros. Entre el equipo directivo, allí se encontraba el flamante diputado. Ese Levante, consiguió salir de las profundidades de Segunda B y regresó a Primera en varias ocasiones. Llegó a fichar al ex ídolo valencianista, Mijatovic incluso. 

En ese Levante, Pujalte no ocupaba portadas. Aunque sí tuvo que dar la cara por su equipo en el Congreso. Para bien, tomó la voz del Partido Popular para apoyar el título de Copa de la España libre que se celebró únicamente en Valencia y Cataluña en 1939 en plena Guerra Civil. La propuesta de Izquierda Unida en 2007, contó con el apoyo del PP, aunque no ha sido refrendado por la Federación Española. También con temas más oscuros. Por ejemplo, en 2003, de nuevo Martínez-Pujalte tuvo que defender a "su" club de las acusaciones de amaños que llegaban por el intento de soborno a un jugador del Leganés. En pleno Congreso de los Diputados. Quizá, luego, acostumbrado a estas maniobras que no paran de salpicar al conjunto valenciano desde hace años, uno de sus compañeros en la directiva, Miguel Ángel Ruiz, acusó al jugador Romero (Deportivo) de dejarse perder en un partido contra el Mallorca. Por supuesto, Pujalte le apoyó. Como ha tenido que hacer con compañeros de partido, "amigos suyos" y luego condenados por corrupción sin rubor. Fabra, Matas... y una alargada lista.

Ahora, recientemente se hacía público el cobro de 75.000 euros por una asesoría a una empresa especializada en Obra Pública. El mismo Pujalte reconocía que no era muy ético, aunque sí legal. Se ve salpicada su imagen. Se pueden soportar barbaridades pero al menos poder presumir de honestidad. Hasta ahora, Pujalte, pese a su procedencia desde Valencia, una de las regiones más marcadas por la corrupción, parecía limpio. Si uno va a la web del Congreso para ver sus bienes y rentas, puede encontrar que aún matiene 35 acciones del Levante UD y hasta sentir simpatía por ese apoyo al club del que es aficionado y que es el conjunto pequeño de Valencia... pero ese cobro por asesorías verbales a empresas con intereses públicos huele bastante peor...