martes, 8 de julio de 2014

El secuestro de Di Stéfano

Hoy ha fallecido en Madrid Alfredo Di Stéfano, en el que todos coinciden en situar como el primer gran futbolista de todos los tiempos. Estrella del Real Madrid con el que consiguió cinco Copas de Europa, desde el año 2000 ocupaba la presidencia de honor del club blanco, y da nombre al estadio donde disputa sus partidos el conjunto filial. Hoy toca repasar uno de los episodios más llamativos de su vida. Su secuestro en Caracas en 1963 a manos de la organización comunista, Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.

Di Stéfano recaló en el Real Madrid en 1953. Dicen que Santiago Bernabéu quedó prendado de ese delantero argentino que jugaba en el club Millonarios de Bogota. Un año antes lo había visto en un torneo triangular por el Cincuentenario del Real Madrid. Al año siguiente, en la Pequeña Copa del Mundo de Clubes, que se disputaba en Caracas. El equipo colombiano, con Di Stéfano como figura se alzó con el trofeo. Y Real Madrid y Barcelona iniciaron la polémica por su contratación, de la que acabaría saliendo victorioso el equipo de Chamartín. Diez años después, el Real Madrid en agosto volvía a disputar este torneo, antecedente de la Copa Intercontinental y del Mundialito de Clubes y que servía para designar oficisiomente al mejor club del mundo.

En aquella edición se enfrentaron Real Madrid, Oporto y Sao Paulo. Pero la situación política en Venezuela no es la mejor. La presidencia de Romulo Betancourt debe afrontar muchos intentos desestabilizadores. Hay una insurgencia izquierdista, hay planes de dictadores latinoamericanos que intentan derrocarlo, intentonas golpistas, huelgas... Aún así, Betancourt se mantiene en el cargo dispuesto a hacerlas frente. Pero el temor en la calle es patente. En el segundo partido, disputado el 23 de agosto, que enfrenta a Sao Paulo y Real Madrid, un tiroteo próximo al estadio provoca una invasión del terreno de juego por parte de los aficionados, que acaba con varios heridos y un retraso de 45 minutos para iniciarse la segunda parte.

Pero cuando llegan las crónicas de ese encuentro a España, la atención ya ha sido desplazada por otra acción mucho más importante. Alfredo Di Stéfano, máxima figura del Real Madrid, había sido secuestrado por la organización guerrillera comunista, Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), de inspiración cubana. El sábado 24 de agosto, aún temprano, tres policías irrumpen en la habitación de la Saeta Rubia en el Hotel Potomac, donde se alojaba el Real Madrid y piden al jugador que les acompañe. Pese a que hace ademán de avisar al jefe de la expedición, acaba aceptando. Baja a un coche donde le informan que está secuestrado y le vendan los ojos y le garantizan que no sufrirá ningún daño. El secuestro, se inspira en el que llevaron a cabo tropas castristas cinco años antes con el Pencampeón Mundial de Fórmula 1, Juan Manuel Fangio, cuando iba a disputar el GP de Cuba.

El jugador es trasladado por diversos lugares y un complejo itinerario y a las pocas horas, se recibe la llamada de las FALN que reivindican la autoría del mismo y aseguran que Di Stéfano será liberado en cuanto el rapto alcance suficiente repercusión sobre su causa. El futbolista permanece secuestrado casi tres días. Vigilado todo el rato por los miembros de un comando, que lidera Máximo Canales, alias de Paul del Rio, activista hijo de españoles que trata de hacer ver a Di Stéfano los motivos que inspiran la acción.

La policía monta un espectacular operativo intentando averiguar donde se esconde el jugador, sin éxito. El Real Madrid decide trasladarse la noche siguiente a la Embajada de España en Caracas, y finalmente ese lunes, a unos metros de la misma sede diplomática, Di Stefano es liberado. Se ofrece una rueda de prensa en la que se ve que se encuentra bien fisicamente y presta declaración ante la policía venezolana. Aunque se encuentra deseoso de regresar a España, al día siguiente juega el encuentro que resta al Real Madrid contra el Oporto de titular. Y al día siguiente, por fin, puede retornar a Madrid y es recibido en el aeropuerto con la máxima expectación.