viernes, 18 de abril de 2014

Raoul Diagne, el primer jugador negro de la Selección francesa

Hoy no llama la atención. Francia es una Selección en la que convergen futbolistas con orígenes muy diversos. De la propia Europa, de ex colonias de África, del Magreb o de la lejana Oceanía. En este mundial se pueden apreciar los rostros de ..... Y en 1998, la Selección que resultó campeona tenía a gente de orígenes tan diversos como Thuram (Guadalupe), Karembeu (Nueva Caledonia), Vieira (Senegal), Zidane (Argelia) o Djorkaeff (Armenia) entre otros... Salvo para Le Pen y el Frente Nacional está diversidad ha sido aceptada y bien recibida, y más cuando Francia logró alzarse con el Mundial en París. Es cierto, que la Selección ha bajado prestaciones, rozando incluso con quedar fuera de varias fases finales y que ha mantenido las criticas de la ultraderecha francesa o se han visto polémicas como la del anterior seleccionador Laurent Blanc, que acusaba de formar a muchos jugadores que posteriormente acababan defendiendo otros combinados nacionales.

Pero mucho antes de estas polémicas, en el periodo de entreguerras, ver a un futbolista negro defendiendo la camiseta francesa era toda una novedad. Algo extraño. Llamativo. Casi revolucionario. El primero en hacerlo fue Raoul Diagne. 

Era hijo de Blaise Diagne. El primer parlamentario negro que hubo en la III República francesa. Diagne también fue un activista en favor de los derechos de los negros. Nacido en Senegal, acudió a estudiar a la metropoli, prestó servicio militar viajando a varios territorios coloniales franceses de África y en 1914 decidió presentarse a diputado como representante del territorio de Senegal. Se impuso a los otros seis candidatos y accedió a la cámara siendo la primera persona de raza negra en sentarse en el Parlamento. Ya no la abandonaría hasta su muerte en 1934. Pese a que en sus inicios se ubicaba en el marxismo, acabó siendo reelegido en diversas ocasiones y adscribiéndose a otros grupos parlamentarios, como los socialistas o los radicales independientes de Mandel. Fue el impulsor en 1916 de la conocida ley Blaise Diagne que otorgaba la ciudadanía completa a todos los residentes en Senegal. Tomó parte en las misiones civilizadoras, un intento de asimilar en la cultura y religión francesa  las colonías y tras el estallido de la I Guerra Mundial se convertiría en uno de los principales llamadores a filas de muchos africanos, convenciéndoles de defender la bandera francesa. Acabada la contienda, Diagne ocupó el cargo de Comisionado General del Ministerio de las Colonías entre 1918 y 1920. Su popularidad era elevadísima, y en 1920 decidió optar a la alcaldía de Dakar, que ganó sin problemas y también la ocuparía hasta su fallecimiento, compaginandola con el cargo de diputado. En 2014, se le sigue recordando como un pionero de los movimientos democráticos en Senegal. De hecho, el futuro aeropuerto internacional que se está construyendo en Dakar, y que espera inaugurarse a finales de 2014, llevará su nombre.

A Blaise Diagne la muerte le sorprendió en 1934. Apenas pudo disfrutar de su hijo Raoul en su mejor momento futbolístico. Le vio convertirse en futbolista profesional en las filas del Racing de París. Dispuesto a todo. Desde la portería a la delantera, al final acabó estableciéndose en la defensa. Con él, el Racing de París conseguiría su único título liguero en 1936. Y tres títulos de Copa en 1936, 1939 y 1940, apenas una semana antes de que las tropas del III Reich invadieran Francia. Raoul por entonces ya era un futbolista afamado en el recién estrenado fútbol profesional francés. Su debut internacional había sido con apenas 20 años, en 1931 en un amistoso contra Checoslovaquia. Elevaría su cifra hasta las 18 internacionalidades, incluyendo la presencia en el Mundial de Francia 1938 en la que la fascista Italia se impuso a la democrática Francia en un duelo cargado de componente ideológico. Raoul Diagne jugó aquel partido que terminó con la victoria italiana por 3-1.

Diagne jugaría su último partido con la camiseta de Francia en 1940. Ese año dejaría también París y militaría unos años más en Toulousse y el Annecy colgando las botas en 1946. Inició una carrera de entrenador que le llevó  por Francia, Bélgica y Argelia, pero su  momento más destacado en los banquillos fue convertirse en el primer Seleccionador de Senegal como Estado independiente en 1960. Respetado e idolatrado le correspondía ese cargo y cerrar ese círculo que comenzó a trazar su padre.

1 comentario:

Jose MME dijo...

El primer futbolista negro que debutó con España fue Donato, pero el primero convocado fue el atlético Miguel Jones, allá por los 60.