lunes, 11 de marzo de 2013

Txiki Beguiristain y el cisma en ETA

Txiki Beguiristain nunca fue un primer espada. Buen futbolista, con grandes aptitudes, que desde el extremo izquierdo acababa las temporadas con un gran número de goles y minutos disputados. No era el mejor jugador de la plantilla, pero siempre mostraba unos números cumplidores. Comenzó en la Real Sociedad, el equipo de su tierra, donde conquistó una Supercopa (1982) y una Copa del Rey (1982) y sería subcampeona de Liga y Copa en 1988 coincidiendo con Arconada o Lopez Ufarte entre otros. Posteriormente, junto a sus compañeros Bakero y López Rekarte, daría el salto al Barcelona, donde militaría siete temporadas, y engrosaría sus palmarés con las 4 Ligas consecutivas de Cruyff, la Copa de Europa del 91, la Recopa del 89, una Copa del Rey y tres Supercopas. En el 95 pasó al Depor, donde levantaría otra Supercopa y colgaría las botas jugando un par de temporadas en Japón. Con la Selección sería internacional en 22 ocasiones, anotando 6 tantos y acudiendo a la Eurocopa del 88 y al Mundial del 94.
 
Después de su retirada dio el salto a los despachos. Formó parte de la candidatura de Lluis Bassat en 1999, que salió derrotada por Joan Gaspart. Y en 2003, de nuevo, se presentó esta vez con  Joan Laporta que decidió contar con él y ofrecerle el cargo de director deportivo. En ese mandato, tras apostar por Rijkaard y posteriormente por su ex compañero Guardiola como entrenadores, el Barça inició una etapa exitosa. Bajo su dirección el equipo levantó dos Copas de Europa, cuatro Ligas y una Copa del Rey. Pero en 2010, al finalizar la legislatura de Laporta decidió poner fin a su etapa en el club. En octubre de 2012, en un intento de reeditar lo sucedido en el Barça, el Manchester City, actual campeón de la Premier League, anunciaba su contratación como director deportivo.

Pero a Txiki Beguiristain, desgraciadamente para él, no solo ha ocupado protagonismo en facetas deportivas. Aunque él siempre ha esquivado tener apariciones en otras partes de la prensa, y no se conocen manifestaciones políticas por su parte, fue protagonista involuntario de un episodio con ETA. En 2002, la banda terrorista decidió dar el paso de solicitar una contribución económica a los deportistas vascos. Famoso fue en 2001 el caso del vascofrancés Lizarazu que contrató una serie de guardaespaldas por las amenazas. Después se revelaría que otros jugadores, como Beguiristain o Bakero también había recibido la reclamación del Impuesto Revolucionario. Pero, el caso de Txiki resultó más incomodo.

La cuñada de Beguiristain, Lierni Armendaritz, se encontraba cumpliendo pena en prisión, condenada a 57 años por sus actuaciones en el Comando Barcelona, vinculadas a cuatro asesinatos, incluido el del ex ministro Ernest Lluch, que para rizar más el rizo, también formaba parte de la candidatura de Lluis Bassat en 1999 con Beguiristain. La etarra, hasta ese momento, miembro orgullosa de la organización, decidió enfrentarse a la dirección y pedir que cesarán las comunicaciones con su familia, que su estancia en prisión ya resultaba demasiado castigo. Hasta cinco escritos llegaron a descubrirse entre dirección, presa y familia del futbolista. Eran los últimos coletazos de la banda. Perdida, desorientada y en una vorágine de supervivencia imposible. Os dejo el enlace de EL PAÍS donde poder leer las cartas y comunicaciones intercambiadas, que fueron incautadas a la dirección de ETA tras unas detenciones en 2008.