viernes, 19 de octubre de 2012

El Villarreal prestó ayuda a los familiares de las victimas del Yak 42

El 26 de mayo de 2003, un avión Yak-42 en el que viajaban 62 militares españoles que regresaban de su misión en Afganistán se estrelló sobre suelo turco. Toda la tripulación, los 62 militares y el resto de personal fallece en el acto. Se convierte en la mayor perdida en época de paz del Ejercito español. Se organizó apresuradamente un funeral de Estado en Torrejón de Ardoz, con la presencia del Rey como Capitán General de las Fuerzas Armadas, el Príncipe, miembros del Gobierno y que además se retransmite en abierto por la televisión pública. España declara el 28 de mayo día de luto oficial, y la noticia, con militares de practicamente todas las regiones del Estado, deja en segundo plano las Elecciones Municipales y Autonómicas que se habían celebrado apenas un día antes del accidente.

Desde el principio el accidente abrió una caja de pandora en el Gobierno. Se llevaba varios meses cuestionando la idoneidad de emplear estos aviones en los desplazamientos. Al parecer su estado de conservación ya había originado reiteradas quejas y existían precedentes de preguntas en el Congreso de los Diputados a propósito de este tema. Por si esto fuera poco, sobre el asunto planean más dudas. Pese a lo complejo del accidente y la distancia, el Funeral se prepara de inmediato. No se permite ver los restos a los familiares. Los ataudes están cerrados y no se permite abrirlos. No se hacen entrega a los familiares de las chapas identificativas y el resto de objetos personales y empieza a pensarse que el Gobierno ha actuado de manera chapucera, tratando de cerrar el asunto de manera rápida y apelando a la disciplina militar de los fallecidos y sus familiares.

Meses después, el Villarreal debe desplazarse a Turquía a disputar un partido de la Copa de la UEFA ante el Trabszonspor. La directiva del equipo castellonense, decide invitar a varios familiares de los fallecidos que pretenden acercarse a la zona del accidente. Allí, increíblemente, encuentran objetos personales, e incluso un imam de la zona les hace entrega de dos chapas identificativas. ¿Se peinó la zona con esmero? ¿Se mantuvo cuidado en la identificación y clasificación de los restos de los fallecidos? 

En 2004, ya no hay dudas. Se aprecian errores en la identificación de los cadaveres en hasta 30 personas. Desde entonces, comenzó un largo proceso judicial dirigido contra varios responsables del Ejercito y del Ministerio de Defensa. En varias ocasiones, las palabras de Altos Mandos supusieron aún mayor herida en los familiares. La vía civil juzgó la responsabilidad del accidente por la contratación de un avión deficiente y contra las compañías aéreas. El segundo, penal, sobre falsedad documental en la identificación de los cadáveres y que acabó condenando en 2009 al General Navarro, al Comandante Ramirez y al Capitán Saez. Al Ministro de Defensa en aquel momento, Federico Trillo, no se apreció su responsabilidad y no fue imputado, aunque fue reprobado en el Congreso. Al juicio, no acudió siquiera como testigo y prefirió responder por escrito.

Hoy en día sigue siendo diputado, además de ser el Embajador español en Londres donde se le pudo ver disfrutando animosamente de los Juegos Olímpicos este verano. El Comandante Ramirez y el Capitán Saez, no llegaron a entrar en prisión y en 2012 recibieron un indulto por parte del Gobierno. El General Navarro abonó 300.000 euros de indemnización y evitó la entrada en la cárcel por padecer una grave enfermedad que terminó con su vida en el año 2010.