miércoles, 24 de octubre de 2012

Ana Maria Sagi, la pionera femenina


No abundan las presencias femeninas en este blog. Ni en el fútbol. Es un deporte masculino, hasta hace bien poco un mundo de hombres inaccesible para las mujeres en cualquiera de sus vertientes. Las chicas ni les gustaba, ni lo entendían. Por supuesto, la repercusión del fútbol femenino era nula, la presencia de señoras en las directivas un disparate... Incluso entre periodistas o aficionados sonaba extraño. Pero hasta llegar a casos, como Carolina Domenech, la primera mujer árbitro que formó parte de equipos arbitrales en 1ª división o los de Teresa Rivero, presidenta durante muchos años del Rayo Vallecano se ha recorrido un largo camino.

La primera presencia destacada es el caso de Ana María Martínez Sagi. Una figura notoria desde los tiempos de la II República. Practicó deportes, fue esquiadora y tenista, pero donde realmente destacó fue como lanzadora de peso, ganando incluso el campeonato de Madrid de 1931 y de jabalina. Era hermana y prima de dos jugadores del Barça, Vicente Martínez Sagi y Emili Sagi-Barba. En 1934, se convirtió en la primera mujer directiva de un equipo de fútbol. El presidente del FC Barcelona, Esteve Sala la ofreció ingresar en la del equipo culé y ella aceptó. Se la encomendaron labores sociales del club, y ella llegó a plantear, por vez primera, la creación de secciones femeninas en la entidad.

Ejerció también de periodista, en La Rambla e Imatges y durante la Guerra Civil fue corresponsal en el Frente de Aragón. Se ha especulado mucho sobre su orientación sexual. Su compromiso progresista era claro. Tanto en sus artículos, apoyando el sufragio femenino y el desarrollo activo de la mujer, como en sus ideas políticas. Por lo que al acabar la Guerra, partió al exilio, primero a Francia y luego a EEUU, y ya no regresaría a España hasta 1975, con Franco muerto. Falleció en el año 2000 alejada de la vida pública, pese a que varias novelas han rescatado su figura y el Ayuntamiento barcelonés puso su nombre a una calle.

El exilio no fue solo físico en su persona. Tras imponerse el bando nacional e iniciarse un proceso de depuración en muchos deportes, la figura de Ana Sagi, acabó siendo practicamente borrada. No se consideraba el atletismo una actividad sana y recomendable para el genero femenino, y salvo casos excepcionales y de adeptos al régimen (la tenista Lili Alvarez, subcampeona de Wimbledon en 3 ocasiones en la década de los 20, sería el mejor ejemplo), estas pioneras desaparecieron. Sorprende, puesto que el ABC en 1931 elogiaba su carácter literario, deportivo y hasta su belleza física, para luego pasar a un largo y prolongado olvido. 

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