martes, 22 de mayo de 2012

Paolo di Canio vs Cristiano Lucarelli, las dos Italias


No suele emplearse el término de dos Italias como sucede en España. Si se hace mucho caso a las diferencias Norte-Sur, a algunos movimientos políticos que abogan por la partición del país o incluso a pequeños movimientos separatistas, aunque ni mucho menos a lo que nos hemos acostumbrado a convivir en España. Italia no ha padecido Guerras Civiles ni conflictos dinásticos que enfrentasen a sus ciudadanos en los últimos dos siglos. Pero sí existen maneras de pensar enfrentadas. Símbolos políticos, personas que representan unos ideales que se niegan a ser derrotados. Los más emblemáticos en el fútbol, el reconocido fascista Paolo Di Canio y el militante izquierdista Christiano Lucarelli. Dos formas de pensar incompatibles.

Di Canio, actualmente entrena en un cuarta división de Inglaterra, al Swindon Town, cuyo patrocinador GMB Union rompió el contrato tras contratarle por las credenciales que traía el italiano. La verdad es que nunca las escondió. Como futbolista fue un jugador brillante, formado en el Lazio llegó a militar en Juventus, Napoles o Milán, tuvo una amplía y exitósa carrera en la Premier League y regresó a Roma para colgar las botas. Allí realizó varias de las acciones que le elevaron a la categoría de mito para los ultras del Lazio. Di Canio nunca había ocultado su ideología fascista, su admiración por Mussollini llegando a tatuarse DUX en su honor y su compromiso con la extrema derecha. Su saludo con el brazo estirado hacia sus aficionados le catapultó a la prensa mundial. Pese a todo, Di Canio, siempre trató de restar trascendencia. Aseguraba no haber votado desde hacía 14 años ya que todos los políticos se dedican a robar, que pese a su convencimiento fascista no era partidario de la discriminación por razas y que los saludos con el brazo en alto eran un saludo a camaradas sin tratar de generar violencia. Pese a su destacada trayectoria, nunca alcanzó la internacionalidad representando a Italia, que a buen seguro hubiera disfrutado con mayúsculas.

Lucarelli sí que sigue en activo. Un muchacho de Livorno, una ciudad tradicionalmente progresista y de izquierdas y cuyo jugador siempre profesó amor eterno, a ella, a su equipo de fútbol y a sus ideales. Lucarelli tuvo tiempo de probar Ligas tan variadas como la española o la ucraniana y en Italia defendió diferentes camisetas, pero sus colores siempre fueron los granates del Livorno. Sus celebraciones, también generaron líneas, por ejemplo cuando dedicó un gol a la hija del Che Guevara en pleno San Siro y con Silvio Berlusconi presidiendolo o cuando se levantó la camiseta tras anotar un gol con la Selección Sub 21 y debajo llevaba una con el rostro del revolucionario argentino. Actualmente, aunque con menor protagonismo, defiende los colores de un brillante Napoles que alcanzó los octavos de final de la Champions. Entre sus éxitos la Copa del 98 que conquistó con el Valencia, o ser el máximo goleador del calcio en 2005. Además, 6 internacionalidades con la azzurra. Con 36 años posiblemente estemos en los últimos momentos en activo del jugador. Por contra, ya han surgido libros que narran sus anecdotas, sus experiencias, sus conquistas desde que era un pequeño chaval de Livorno hasta llegar a la élite futbolística. El más celebre, el que escribió su representante, "Quedaos con los mil millones", en el que narra como Lucarelli rechazó ofertas superiores por permanecer en Livorno. El equipo de su tierra. El de sus ideas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué contraste más grande hay entre la celebración histérica y llena de odio de Di Canio haciendo el saludo fascista, con la expresión alegre y risueña de Lucarelli y su puño en alto. Aún así, mi festejo favorito del "Cristiano bueno" es cuando se saca la camiseta y tiene sexo con ella xD