martes, 28 de junio de 2011

"Hermanos y enemigos"

No es fútbol, es baloncesto... pero sí sigues este blog, es de obligado visionado ver el documental "Hermanos y enemigos" un documental que salió en 2010 y que narra la fantástica Selección Yugoslava de baloncesto de finales de los 80 y principios de los 90 y como padeció el conflicto de la guerra civil de los Balcanes. La película se centra principalmente en como se rompió la amistad entre Divac, serbio y Petrovic, croata, los dos mejores de la Selección, grandes amigos y compañeros de habitación y que sin embargo, vieron rota su amistad de años al tirar Divac al suelo y con desprecio una bandera croata que portaba un aficionado tras un triunfo. 

Este gesto convirtió a Divac en un icono del nacionalismo serbio y defensor de la Yugoslavia unificada, mientras que los croatas lo tildaron de enemigo público. Muchas de las amistades de esa Selección que asombraba al mundo se rompieron por la guerra. Petrovic y Divac, que ya por entonces jugaban en la NBA rompieron relaciones. Y aunque con el paso de los años se fueron recuperando, la amistad de Divac y Petrovic no pudo recomponerse por la temprana muerte de Petrovic en 1993 en un accidente de tráfico.

viernes, 24 de junio de 2011

Lo que no una el fútbol... Todas las fuerzas políticas vascas contra Piterman

Ayer, Martín Garitano de Bildu, se convertía en Diputado General de la provincia de Guipuzcoa. En minoría, con 23 votos de 51, 22 de su partido y otro de Aralar. PP, PSOE, PNV e IU, no lograron ponerse de acuerdo para impedir el nombramiento y se responsabilizaron y culparon unos a otros de no haber llegado a ningún entendimiento que desalojase al partido próximo a Batasuna de la presidencia de la institución. Y es que pocas veces son las que, una votación en el País Vasco alcanza unanimidad. Lograr poner de acuerdo a fuerzas políticas tan variadas es practicamente imposible.

Pero hay alguna excepción. En diciembre de 2006, todas estas formaciones, más EA y los restos de Unidad Alavesa decidieron votar, tanto en las Juntas Generales de Alava como en el Ayuntamiento de Vitoria el romper relaciones con el Alavés que presidía Dimitri Piterman y revocar todas las ayudas que recibía. Se trataba de una decisión practicamente sin precedentes en el País Vasco, donde encontrar medidas que generen consenso resulta complicado. Y aunque, la izquierda abertzale no tenía representación parlamentaria es evidente que también se hubiera sumado a la propuesta, por el grado de animadversión que despertaba el propietario ucraniano. Una unanimidad entre todo el abanico partitocrático del País Vasco, generado por el fútbol y en confrontación hacia el propietario de un equipo.

Pese a esto no resultó suficiente para desalojar al presidente-entrenador, y ese año el Alavés descendería de categoría. En marzo de 2007, tras vender un alto porcentaje de acciones, Piterman abandonaba el Alavés, aunque la catarata de juicios y demandas pendientes hace que su nombre aparezca todavía en la prensa. Por contra, el equipo vasco, que vio multiplicada su deuda agravaría su situación perdiendo también la división de plata en España, y ahora deambulando por Segunda B, atraviesa una etapa de dificultades económicas.

miércoles, 22 de junio de 2011

Naranjito y su competencia (II)

Noticia del ABC en la que llamaba la atención sobre la duplicidad de máscotas
No tuvo nada fácil Naranjito crecer. Tras un parto realmente difícil en el que no recibió ninguna palabra de cariño ni en los medios ni en los aficionados, pronto hizo frente a una dura competencia que le dificultaba consolidarse en su afán por convertirse en la mascota e icono del Mundial de España.

Primero tuvo que imponerse a sus rivales en la elección... Toribalón, un balón gigante con cabeza y extremidades del animal por excelencia de España fue el tercero y un niño torero que recibía el nombre de Brindis, y hacía ese gesto vestido con el uniforme de la Selección española y le acompañaba una pelota fue  la segunda elección. El jurado designado para elegirlo, acabó inclinándose por Naranjito por resultar una apuesta original, en una España escasa de símbolos nacionales que no causen agrios conflictos y que se alejase un poco de los Toros y de Don Quijote...


Pero lo cierto es que desde que se hizo pública la decisión, Naranjito recibió una crítica despiadada. Y encima, a la semana de ver la luz, la FIFA explicó que Naranjito debería compartir protagonismo co-oficial con el niño Billy, su mascota propia. De hecho, nuestra naranja era simplemente la mascota del comité organizador, mientras que el niño Billy es la de todos los torneos organizados por la FIFA, evidentemente, incluyendo la Copa del Mundo.

Esto dio lugar a una dificultosa explicación de las condiciones en la prensa, sobre derechos de marketing, publicidad, importancia... en la que se iniciaba una difícil coexistencia. Incluso se hizo público, que la FIFA podía haber vetado a "Brindis" por haber sido un niño y guardar excesiva semejanza con la suya.

Por si fuera poco el desfile, y la poca aceptación con la que disfrutaba Naranjito, en la que se ponía incluso su primacía en su propio Mundial, el sindicato español de futbolistas profesionales, la AFE que, al hilo de los nuevos tiempos se había institucionalizado en 1978, también se dotó una mascota en 1981, cuando Naranjito apenas tenía dos años y restaba otro para la celebración del Mundial. Se trataba de Andrés el Ciempiés, diseñado por Albert Rue. Era un ciempies rojizo que lucía guantes y gorra en su parte delantera, vestía una camisa roja y todos sus pies llevaban botas de fútbol. Desde luego, era original y simpática. Llegó a  tener implantación, aunque desapareció con el paso del tiempo, pero fue otra de las que restó protagonismo a Naranjito.

domingo, 19 de junio de 2011

El duro nacimiento de Naranjito (I)



La España de 1979 era convulsa, conflictiva, temerosa, con paro, crisis económica, terrorismo, intentonas golpistas, un Gobierno muy débil que intentaba llevar a cabo la transición del franquismo a la democracia sin ruptura, que debatía sobre ingresar en la OTAN y que apenas seis meses antes había logrado desarrollar una Constitución que fue aprobada en referéndum pero que todavía estaba muy lejos de quedar consolidada... Había un gran número de partidos, ideologías encontradas, un Ejercito tensionado y molesto por la legalización de muchos grupos izquierdistas, que habían estado prohibidos durante 40 años, mientras veía una cifras elevadísimas de caídos en sus filas victimas del terrorismo. Con todo este panorama, España debía ir preparando el Mundial que se celebraría en 1982. Acondicionar los estadios, cumplir medidas de seguridad e ir preparando a las ciudades para el despliegue que conlleva un evento de esta magnitud.

Pero una de las primeras decisiones que convulsionaron al país fue la elección de su mascota. Una naranja, redonda vestida con el uniforme de la Selección española y que recibía el nombre de “Naranjito”. El diseño de José María Martín, enviado desde Andalucía, se impuso al torero Brindis y a Toribalón en un concurso abierto y que premiaba con un millón de pesetas al diseñador ganador. Pero Naranjito recién nacido sufrió una crítica despiadada. 

Hay muchos artículos, que se pueden rescatar de las hemerotecas digitales. Valgan los ejemplos de EL PAIS,  y ABC. En el por entonces diario independiente de la mañana, basta ver lo publicado por Juan Benet o Rosa Montero el día 2 de mayo.

Benet pedía directamente en un artículo titulado “De Naranjero al Naranjito” “Suprimirlo, aniquilarlo, enterrarlo, olvidarlo como un mal sueño. Que no se reproduzca más, que no se publique, que no llegue a la retina de los españoles, que no asome a la calle ni alcance sus hogares.” "Espero fervientemente que el país no dejará crecer ese monstruo, insultante resumen de sus más sobresalientes defectos: la ramplonería, la voracidad, el homúnculo vegetal, la repugnante sonrisa, el satánico desprecio al ridículo. Por favor, que no se entere el mundo que hemos engendrado eso. Y para ello instaba a las más altas instancia “Será preciso apelar a los poderes públicos, al señor ministro de Cultura, a la Corona si es menester, pero que se suprima eso.” Y si estos no actuaban “Pero, por el contrario, si los poderes públicos no atienden esta vez la más sensata y humilde súplica; si permiten que viva el recién nacido, entonces que lluevan las dimisiones, que el país vaya a la huelga, que se produzca el colapso; y yo seré el primero en exhortar al pueblo a echarse a la calle para acabar con el monstruo.”

Rosa Montero tampoco se mordía la lengua en “El Naranjito”, “hay que ver lo horroroso que es El Naranjito” y hallaba reminiscencias franquistas “Tiene el dibujo de un no se qué de cosa vista ya mil veces: más que antiguo, el diseño es viejo, y los contornos del naranjoide traen ecos precisos a la memoria, ecos de grafía del franquismo tardío, del franquismo en pleno plan de desarrollo, porque la mascota parece una muestra para el stand de Agricultura de la exposición de los Veinticinco Años de Paz”. Incluso, esto le provocaba angustia a la escritora el dibujo me angustia levemente, me recuerda años púberes y llenos de susurros, años oscuros, sonrisas obligadas, ingenuidades mal llevadas, medallas oficiales. El Naranjito trae un cierto aroma a tecnocracia voluntarista dispuesta a hacer camino, y a la tala de árboles de las avenidas madrileñas, y a guateques en los que con el trote bailón se sudaban sangrías y represiones sexuales, y a ejercicios espirituales con trituración de pecadores. y entrechocar de dientes. O sea, un horror.”

En La Vanguardia Lluis Permanyer arremetía contra “ese monigote lamentable” el jurado que lo había seleccionado y veía un intento de beneficiar a ciertos sectores del negocio de la naranja. En el ABC, más pausado, era Lorenzo López Sancho el que se preguntaba “¿como serían los otros proyectos icónicos para que ganase “el naranjito”, "esa cosa inconcebible" y finalizaba con "nos merecemos una imagen mejor"

“FUERA ESE MAMARRACHO”
Pero el más celebre y que era directamente el Editorial del periódico era el empleado por EL PAÍS el día 1 de Mayo de 1979. Un directo “Fuera ese mamarracho” y que incluye párrafos tan hirientes hacia la mascota como:
“Los Ciudadanos españoles se han despertado con la pesadilla de que la imagen que va a servir para singularizar a nuestro país como organizador del próximo Campeonato Mundial de Fútbol es un horripilante engendro que trata de imitar los nefastos simbolismos antropomórficos del peor Walt Disney y que tiende a confundir el espíritu nacional con alguna marca de quinta fila de refrescos. El asunto no revestiría otro significado que demostrar que la España del gasógeno, del jeriñac y del estilo arquitectónico falso-herreriano sigue preocupantemente viva, si no fuera por el hecho de que ese grafismo cursi y hortera va a machacar nuestras retinas hasta 1982 y se va a convertir en el embajador de España en el planeta durante tres años.”
“Lo bochornoso es que ese Naranjito, premiado por un jurado al que su propio fallo descalifica, alcanza, en su realización gráfica, simas de mal gusto y cimas de cursilería que desafían cualquier reto. Ni siquiera ha conseguido el tono camp que permitiría a los humoristas reconciliarse con tan insigne mamarracho.” “Si alguien pretendiera emular el Manual de zoología fantástica, de Borges, con un prontuario de botánica imaginaria, este Naranjito sería, sin duda, hijo del subdesarrollo cultural y del infantilismo estético.”
“Sabemos que detrás de los símbolos hay siempre negocios. Pero tendría el Ministerio de Cultura -que además tiene bajo su férula las actividades deportivas- que tomar inmediatamente cartas en el asunto, suspender la ejecución de esa decisión y convocar un concurso abierto al que fueran invitados quienes pueden ofrecer garantías, por el talento demostrado en sus obras, de estar a la altura de ese reto y que todo ello sea dictaminado por un jurado competente desde presupuestos estéticos. Lo que sea, pero, que acaben con ese mamarracho.”

sábado, 18 de junio de 2011

En Canadá el fútbol no mola

En este blog vimos como surgió el profesionalismo futbolístico en Rusia bajo bandera soviética, o las peculiaridades que afrontan los deportistas israelíes, pero hoy toca dirigir la mirada hacia América del Norte...

Canadá es un país no muy conocido en Europa. Sabemos su símbolo con la hoja del arce, la policía montada y el nacionalismo independentista de Quebec pero poco más. Su historia y su sociedad está poco divulgada. Pese a pertenecer a la OTAN y al G-8 se le hace poco caso, ensombrecido por su vecino EEUU, se presta poca atención a la política canadiense. Eso no es impedimento, para que todos veamos las diferencias evidentes, en cuánto a políticas públicas sobretodo en materia de Sanidad. Pero aspectos desconocidos son, por ejemplo, que Canadá no quiso colaborar en la intervención para derrocar a Sadam Hussein de Irak de 2003. O la importante presencia de soldados canadienses en ambas guerras mundiales... 

Deportivamente, Canadá ha sobresalido en deportes invernales. El Hockey hielo es el deporte nacional y por eso, se viven sucesos como el de esta misma semana, en la que el equipo de Vancouver perdió ante Boston la Liga de Hockey y en una de las ciudades más importantes del país estallaron los disturbios por la derrota... De Canadá también era Naismith, el inventor del baloncesto, pero el deporte fructificó con más éxito en el vecino EEUU, y ni siquiera la irrupción de Steve Nash y las franquicias de Toronto y Vancouver (desplazada a Memphis) en la NBA han acrecentado la afición por el basket. Algo parecido sucede con el béisbol y el fútbol américano. ¿Pero y el fútbol? Su "soccer" ¿Que pasa con él?

Y lo cierto es que el panorama es bastante desolador. A diferencia de EEUU, gracias a la organización del Mundial de 1994 y junto a la importante presencia de emigrantes hispanos mucho más aficionados, el fútbol comenzó a desarrollarse, y en algunos casos, como la Selección Femenina con amplios éxitos. La Major Soccer League, tomó la decisión de refundarse e iniciar una nueva etapa. Y de momento, convenciendo a viejas estrellas dispuestas a dar sus últimas patadas a cambio de un puñado de dolares, el fútbol va medrando. Aún así, las cifras de asistencia y el tamaño de los estadios, muchos de ellos empleados también para béisbol o fútbol américano, sigue dejando al fútbol en crecimiento pero todavía en una posición muy alejada con respecto a otros deportes. 

Pero en Canadá no. En la MSL, participa un conjunto de Toronto y otro de Vancouver, y a partir de 2012 se sumará otro de Montreal pero este deporte, el más seguido en el mundo, de momento no genera excesiva atención. Siendo honestos, tampoco los canadienses tienen muchos mótivos por los que volcarse con el fútbol. Apenas una presencia en un Mundial, en México 1986, en la que se despidieron sin anotar un solo tanto, y la disputa bianual de la Copa Oro de la Concacaf, dominada siempre por Méjico o EEUU no resulta un plato excesivamente apetecible. Y eso que Canadá es la única que rompió ese bipartidismo al imponerse en la edición del año 2000.
Hargreawes con la camiseta de Inglaterra

FUGA DE TALENTOS
Y esta falta de expectativas y seguimiento es la que termina provocando la huida de los mejores talentos canadienses. El caso más evidente es el de Owen Hargreaves, hijo de emigrantes británicos que ya destilaban pasión por el fútbol, ya que su padre llegó a jugar en el Bolton y en el Wigan pero que nació en Calgary. Pronto siguió la afición inculcada por su progenitor y destacó dando patadas a un balón... y sus progresos eran tan llamativos, que pese a jugar en el "desierto" canadiense, su nombre llegó hasta el mismísimo Bayern de Munich que decidió incorporarlo en el año 2000 con ¡tan solo 19 años!. 

En Alemania no defraudó. Su polivalencia y capacidad contribuyeron a constituir un palmares envidiable que incluía 4 bundesligas y una Copa de Europa. El muchacho, consciente también de sus opciones, se desentendió rápidamente de la Selección canadiense e hizo valer su ciudadanía británica. Primero bajo bandera de Gales en categorías inferiores, pero finalmente, a nivel absoluto se decantó por Inglaterra, la que otorgaba mayores posibilidades a nivel deportivo. Y su llamada no se hizo esperar. En agosto de 2001 con 20 años alcanzaba la internacionalidad absoluta. Su incorporación tuvo doble lectura. Por un lado, suponía una bocanada de aire fresco en una Selección en crisis y con pocos jugadores de nivel (La Premier, viendo la evolución de los grandes, sobretodo el Arsenal de Wenger, y la escasez de jugadores ingleses, buscaba fórmulas para dificultar la incorporación de jugadores extracomunitarios), por el otro, los tabloides más sensacionalistas criticaban la llamada de un jugador que jamás había pisado Inglaterra y se decantaba por esta camiseta por oportunismo profesional. Nadie dudaba de su nivel, pero sí de su compromiso y sentimientos british. El caso es que Hargreawes ni siquiera en categorías inferiores quiso saber nada de su Canadá natal... Además tuvo tiempo de conocer Inglaterra, fue contratado por el Manchester United en 2007. Un año antes, en 2006 le nombraron jugador inglés del año, por cierto.

Otro talento fugado y que causó bastante decepción fue el del portero Asmir Begovic. Nacido en Bosnia pero migrado a Canadá con sus padres a temprana edad, Begovic adquirió la nacionalidad canadiense, y esa fue su camiseta a lo largo de las categorías inferiores. Mientras tanto, como buen balcánico se aficionó al fútbol y se convirtió en un portero prometedor que retornaría a Europa, concretamente, a la cantera del Porstmouth. Nada hacía dudar de su preposdisión canadiense, de hecho su primera convocatoria a nivel absoluto llegó en 2007 en un amistoso contra Islandia, pero no llegó a debutar. De nuevo, fue llamado en 2008 en un clasificatorio mundialista en Jamaica pero también lo vio desde el banquillo. En 2009, fue citado por Canadá como uno de los porteros elegidos para disputar la Copa Oro, pero el Porsmouth no le dejó acudir por coincidir con el final de Liga... y tras tres años de espera, aguardando para hacer su debut a nivel internacional, decidió contactar con el seleccionador bosnio y ver su disponibilidad a convocarle y la necesidad de porteros que había. Y Begovic vio la salida. En agosto de 2009, cuando apenas en junio había sido citado por Canadá para su torneo continental, Begovic entró en una lista de Bosnia para dos encuentros, frente a Armenia y Turquía de la fase de clasificación del Mundial de 2010... También los tuvo que esperar desde el banquillo, hasta que en octubre, por fin, Begovic saltaba al campo con la camiseta bosnia en un partido contra Estonia y alcanzaba la internacionalidad absoluta, cerrándose la opción de jugar con Canadá.

LOS HERMANOS DE GUZMAN
Otro talento que se escaqueó de su país de origen es Jonathan de Guzman, actual jugador del Mallorca. Su caso resulta aún más curioso, por que su hermano Julian si defiende la camiseta canadiense. Sus orígenes tampoco son del país del arce. Ambos nacieron en Toronto, de padre jamaicano y de madre filipina. Y ambos, apasionados por el fútbol, tenían claro que de querer triunfar en este deporte, debían hacerlo en Europa. Y cuánto antes mejor.

Julian de Guzman ingresó en las categorías inferiores del Olympique de Marsella con apenas 16 años. Tras tres años de formación en Francia, dio el salto al profesionalismo en Alemania y luego recaló en el Deportivo de la Coruña, convirtiéndose en hasta ahora en el único jugador canadiense en la historia de la Liga española. Lo cierto es que no desentonó en Riazor pero tras cuatro años, emprendió retorno a su Toronto natal y se comprometió con el equipo de la ciudad para disputar la MSL. Tenía nivel para Europa, por eso no sorprende que este año fuera el sexto jugador mejor pagado del torneo, solo por detrás de nombres tan ilustres como los de Beckham, Tity Henry, Marquez, la estrella estadounidense Landon Donovan y la mexicana Nery Castillo. Aparte, de mostrar su compromiso retornando a casa, Julian de Guzman desde joven decidió defender la elástica canadiense, pese a los pocos réditos que esto conlleva.
Jonathan de Guzman con la Selección Holandesa
Por contra, su hermano Jonathan de Guzman, no. Con apenas 12 años pasó a Europa, a la escuela de formación del Feyenoord. Y con 17 años ya estaba jugando en la eiredivisse coincidiendo con gente como Kuyt o Van Persie, además de disputar competiciones europeas. Su progresión era increíble, figurando en la agenda de varios clubes de primer nivel, hasta que dos tremendas lesiones supusieron un freno a su carrera. Este verano, con 23 años, decidió dejar los Países Bajos y probar fortuna en la Liga española con el Mallorca. Lo cierto es que no defraudó en su rendimiento, y ya ha vuelto a llamar la atención de equipos de mayor enjundia. Pero Jonathan, a diferencia de su hermano, no quiso saber nada de su país de nacimiento. En 2008 consiguió la nacionalidad holandesa y de inmediato pasó a jugar con la Selección sub 21 naranja, llegando a estar incluso presente en los Juegos Olímpicos de Pekín. Aunque su debut aún no se ha producido a nivel absoluto, por lo que todavía estaría disponible para una llamada canadiense (incluso jamaicana o filipina), nada hace presagiar un cambio de voluntad  y De Guzman todavía aguarda una llamada holandesa donde las probabilidades y el impacto mediático son mayúsculas con respecto a las de Canadá.

Un deporte minoritario, a la sombra de otros con mucha mayor masa de aficionados... Una liga poco competitiva que reune viejas glorias y que pocas se comprometen con los equipos canadienses, que son minoría respecto a los estadounidense... Un torneo continental poco atractivo a nivel de Selecciones, y unas practicamente nulas opciones de alcanzar la Fase Final de una Copa del Mundo, junto a la huida de los mejores jugadores, conscientes de las escasas opciones de brillar con una Selección que actualmente es la 76 del mundo y la 7ª de la agrupación de Norteamérica y Caribe lastran al fútbol canadiense... El ejemplo de Julian de Guzman es digno de admirar, pero insuficiente para hacer crecer el soccer en el país de la hoja de arce. Y esto hace, que de momento, el fútbol en Canadá, no enganche.

sábado, 11 de junio de 2011

Nikolai Starostin, fundador del Spartak de Moscu, del banquillo al gulag

HISTORIAS DEL ESTE

La historia de Nikolai Starostin es de las más representativas del periodo stalinista. De su vida hay largas sombras, se duda incluso de su fecha de nacimiento. El mayor de cuatro hermanos, que también le acompañaron en la senda del deporte, sin lazos conocidos con los movimientos revolucionarios sovieticos de 1917, huerfano desde que su padre falleció de fiebre tifoidea. Desde joven destacó en el ámbito deportivo, tanto en el fútbol como en el hockey hielo. Su liderazgo, no se ceñia solo en el campo, colaboró en estrechar lazos, contactar con políticos y patrocinadores, tejer redes que mejorasen la práctica y la profesionalización de clubes y deportistas.

De estas inquietudes, y tras pasar por varios nombres un pequeño conjunto de Deportes moscovita que crecía con rapidez, asumía en 1935, el nombre de Spartak de Moscu, que con los años se convertiría en el equipo más laureado de Rusia. Starostin, contó con la colaboración de sus hermanos y de algunos entusiastas más como como Arteyem o Kosarev, presidente de las juventudes leninistas. El nombre de Spartak procedía de "Espartaco" el gladiador esclavo que lideró una revuelta en el Imperio Romano, en una de las primeras sublevaciones de la historia.

Eran tiempos en los que el fútbol emergía como gran deporte de masas, cuando apenas diez años antes apenas ocupaba un espacio marginal. Los equipos comenzaban a surgir y había iniciativas que popularizaban aún más el deporte. Un combinado ruso se enfrentó en París al equipo de la ciudad. Después, llegarían los duelos de exhibicción de la Selección Vasca en plena Guerra Civil Española, en la que los vascos se impusieron con firmeza a todos los equipos rusos, con la excepción del Spartak. A los estadios acudieron miles de aficionados, y la fuerza del deporte no podía pasar inadvertida para un régimen como el soviético. La primera Liga profesional dio comienzo en 1936, con los equipos marcados y adscritos al Estado. El CSKA representaba al Ejercito, el Lokomotiv al sindicato del ferrocarril, el Torpedo al del automovil, el Dinamo al Ministerio del Interior... y el Spartak en principio no tenía filiación. Había surgido de una iniciativa propia de unos cuántos aficionados y no recibía apoyo institucional.

La rivalidad siempre se dirigió hacia el Dinamo, por la proximidad entre los dos estadios de los equipos. Pero el Dinamo era un equipo con conexiones poderosas, y el Spartak un incomodo presente en la élite. El caso es que el primer campeonato liguero se lo llevó el equipo del Ministerio, y la Copa, sin embargo se la agenció el Spartak. Pero, los problemas para Starostin comenzarían en breve...

En 1938 se produjo una de las grandes purgas de Stalin, que entre otros se llevó por medio a Arteyem y a Kosarev. Starostin quedaba al frente del Spartak sin ninguno de sus colaboradores con influencia en las altas esferas. Y se empezaba a acumular gente que le tenía ganas... 

Principalmente, fue Lavrenti Beria, el jefe de la policía secreta en la época de Stalin, nombre poco conocido pese a la gran cantidad de acciones celebres que pasarán a la historia, desde la ejecución de soldados que mostraban síntomas de derrotismo o retrocedían en plena batalla, así como la matanza del campo de concentración de Katin en Polonia. Pero hoy, hablamos de fútbol y Beria, también era un gran aficionado a este deporte que había practicado de joven. Sus simpatías recaían en el equipo de su tierra, el georgiano Dinamo de Tliblissi, que se cruzaría con el Spartak de Moscu en las semifinales de Copa de 1939. El Spartak, con Starostin en el banquillo se impuso y accedió a la final, que también ganó consiguiendo el título. Pero sorpredentemente, y por las presiones de Beria, se ordenó la repetición del encuentro. Aún así, el Spartak volvió a vencer. Se rumorea que Beria, entonces ordenó la detención de Starostin, algo a lo que Molotov, uno de los pocos jerarcas que sobrevivió a las purgas de Stalin, se negó.

Pero tres años más tarde, finalmente si se logró su detención y la de sus hermanos. En primer término bajo la gravísima acusación de estar planeando el asesinato del Camarada Supremo Josef Stalin, pero ante la imposibilidad de probar estos cargos, se le atribuyeron otros como los de anti-soviético, aceptar y recibir sobornos e intentar asentar un modelo burgués en el deporte. Por eso, sería llevado a un campo de concentración en Siberia, que no abandonaría hasta después de la muerte del dictador... en 1955. Poco tiempo después, pese al clima de Guerra Fría, la situación era diferente y la represión interna mucho menor. El Spartak pudo competir con éxito, incluso se permitió alinear a un inglés en sus filas. Actualmente es el equipo con más títulos de Rusia y el que más lejos ha llegado en la Champions League al alcanzar unas Semifinales.

Restituido de los cargos por los que fue condenado, regresó al Spartak de Moscú para ser nombrado Presidente de Honor, cargo que mantuvo hasta 1992, aunque también tuvo etapas como entrenador del club. En 1989 publicó sus memorias en las que narraba sus vivencias tanto futbolisticas como su estancia en el gulag y reflexionaba sobre su evolución propia y la de su país.

miércoles, 1 de junio de 2011

BIBLIOTECA: Scunthorpe hasta la muerte

"Scunthorpe hasta la muerte: el extraordinario viaje por los campos de fútbol ingleses de Alex Calvo-García" es un libro editado por Saga Editorial SL y escrito por Íñigo Gurruchaga, corresponsal en Londres del grupo EL CORREO desde hace más de 20 años. En él narra la historia del futbolista Alex Calvo-García, un modesto futbolista que jugaba en Segunda B y que en 1996 recién instaurada la Ley Bosman firmó por el Scunthorpe United un equipo de la 4ª división inglesa. El libro relata las vivencias de su estancia en Gran Bretaña, comparando las ciudades, el ambiente, los cánticos de las aficiones... Un relato interesante sobre una historia modesta que ofrece diferentes puntos de vista y comparaciones entre el juego desde España e Inglaterra.

COMPRA ONLINE:
Si estaís interesados en adquirir el libro os dejo el enlace para que podaís hacerlo a través de la librería online de la Casa del Libro: "Scunthorpe hasta la muerte"  (Íñigo Gurruchaga)