martes, 18 de octubre de 2011

El ejemplo del Sion vs el ridículo de Mallorca


La UEFA tuvo que dar su brazo a torcer. Una cosa que debería ser obligatoria, lógica y uno de los principios organizativos de cualquier Estado, la competencia en el ámbito de una justicia, imparcial y soberana, llevaba años siendo pisoteada por un ente supraestatal deportivo que se apodera de subvenciones públicas pero se niega a rendir cuentas, sus equipos no afrontan sus obligaciones e incluso doblega a Gobiernos si ven tocado su poder.

En esta ocasión, Platini y los suyos pretendieron volver a imponerse y expulsar al Sion de la Europa League. El empuje y decisión del presidente de este equipo suizo ha conseguido que la UEFA tenga que sentarse a replantear como arregla su desaguisado. Pero el Sion jugará la competición que se ganó sobre el campo, e incluso podría hacerlo directamente dando el salto a los dieciseisavos de final.

El año pasado, el Mallorca también fue desposeído de jugar el torneo que había obtenido tras un meritorio quinto puesto en la liga española. La UEFA nunca llegó a ofrecer una excusa fundamentada, y la RFEF no quiso manifestarse y actuó con pies de plomo. En primer lugar concedió la licencia correspondiente para jugar la Europa League a los baleares en mayo, cuando finalizó la liga. Sería a mediados de agosto, cuando recularon y asignaron la plaza al Villarreal que no había logrado clasificarse por vía deportiva. Desde antes de acabar la temporada se venía sondeando esa posibilidad, sobretodo por que así la reclamaban los presidentes de Sevilla, Villarreal, Getafe o Athletic. Todos ellos rivales del Mallorca por acceder a Europa curiosamente y pulsando los enlaces, puede verse como también con conocimientos fiscales y experiencias en los juzgados. Algo que también les vincula al presidente de la UEFA, Platini.

Antes de tomarse ninguna determinación, la Juez responsable del concurso de acreedores ya instó a la RFEF que no revocase la licencia UEFA puesto que era un perjuicio grave contra la masa de acreedores. Pero, la organización presidida por Platini y su número dos Villar, volvieron a ignorar las resoluciones judiciales y se situaron por encima de ellas. El Mallorca fue expulsado en pleno verano.

Después, el equipo mallorquín labró una estrategia estúpida y cobarde. En primer lugar el día que debía resolverse la decisión se hacía pública una denuncia por acoso sexual contra el entonces presidente, Josep Pons, que lejos de dimitir se aferraría al cargo durante un mes más aunque el club le negó cualquier acto público. Posteriormente, el Mallorca aseguró que lucharía por todos los medios por conseguir recuperar lo que era suyo y aseguraba que recurriría a la Justicia ordinaria si era preciso. "La Ley Bosman también empezó así" dijo Cladera, actual presidente.  

Más allá del paripe de convocar una manifestación y palabras para el gusto del aficionado, el Mallorca no recurrió la decisión a la UEFA. No se "atrevió" a tocar la justicia ordinaria, la verdadera Justicia. La que debía cuidar que a los acreedores les llegue su dinero. Pero, su ridiculo fue aún mayúsculo cuando tampoco quiso siquiera recurrir a los Tribunales Deportivos, aunque solamente hubiese sido por la dignidad de luchar por lo que te corresponde.

De nuevo, palabras vacías, justificaciones absurdas e intentos de disimulo con una teórica ruptura de relaciones con el Villarreal, el equipo que se vio beneficiado y disputó un torneo y los réditos económicos que conlleva, sin merecerlo y sin ganárselo más que en los despachos. Esa falta de relaciones también se vio evidenciada como falsa un año más tarde cuando el Mallorca rebajó la clausula de De Guzman, su mejor futbolista para que se fuera al equipo de Castellón.

Dos maneras de actuar. La valiente en busca de justicia merecida que tuvo éxito, y la cobarde, complaciente y de buen exclavo de recibir la bofetada, agacharse, rendir pleitesía y seguir acobardado.

Grandes los que hacen justicia. Grande, por tanto, Sion.