viernes, 21 de octubre de 2011

Angloma, el compromiso guadalupense

Guadalupe, descubierta por Colón en su segundo viaje a América, es una pequeña Isla de algo más de 400.000 habitantes que pertenece a los territorios de Ultramar franceses. Como un departamento más, con un régimen de autonomía bastante amplio y con el euro como moneda oficial, Guadalupe puede presumir de tener bastante influencia a nivel deportivo. Allí nació la tres veces campeona olímpica en atletismo Maria José Perec, de allí proceden los NBA franceses Gelabale o Pietrus, y es la región de origen de futbolistas que hicieron Campeona del Mundo a Francia en 1998 como Gallas, Henry, o Thuram. Pero fue otro grande, Jocelyn Angloma, el que más ha sacado a relucir todo su orgullo y compromiso con su región natal.

Angloma no requeriría excesiva presentación, ya que tuvo una prolongada y exitosa carrera. Sus primeras patadas a un balón, las dio en el Etoile Morné à L eau, de Guadalupe, pero pronto dio el salto a la Francia Continental para convertirse en un cotizado e incansable lateral derecho. Tras pasar por Stade Reinnes, Lille o PSG saborearía sus primeros títulos con el Olympique de Marsella, alzando incluso la Copa de Europa de 1993. Después probó suerte en el calcio, en Torino y un año con el Inter de Milán. Sería Valdano quién lo fichase para el Valencia, donde permaneció cinco años, conquistando la Copa del Rey de 1999 y bajo la dirección de Héctor Cúper alcanzaría dos finales consecutivas de la Champions en 2000 y 2001. Con 37 años, colgaba las botas tras un brillante rendimiento y como campeón de Liga en 2002. El grito de "Uh ah, Angloma" era habitual en Mestalla.

Con la Selección francesa tuvo un papel destacado, 37 apariciones entre 1990 y 1996, presente en las eurocopas de 1992 y 1996, aunque no pudo tomar parte en ningún Mundial. Pasada la treintena, en la Selección irrumpió otro guadalupense que le quitó el sitio, y de hecho, se convirtió en el futbolista francés con más internacionalidades, Liliam Thuram, con la friolera de 142 partidos.

En 2002, con 37 años y tras haber anunciado su retirada, Angloma buscaba otras ocupaciones, pero de repente, le llegó una propuesta: participar con el Etoile, su primer club, en la 7ª ronda de la Copa de Francia (como miembros del Estado, y pese a disponer de su liga propia, la Copa la disputan equipos de todas las regiones de Francia). Angloma aceptó, y lograron derrotar al Romorantin. En la siguiente ronda, todavía en el equipo, cayeron ante el US Boulogne, en un encuentro disputado en el Continente y contra un equipo de mucho más nivel, un Segunda B francés, y cantera de Papin o Ribery entre otros. La idea de jugar había resultado satisfactoria y Angloma, en buena forma, decidió proseguirla.

Ese compromiso de disputar la Copa se prolongó por cinco años completos. El Etoile tenía un jugador referencia y Angloma, se veía cómodo. Su liderazgo contribuyó a que su equipo en 2007 se proclamara campeón de Guadalupe. Pero el jugador fue aún más lejos. Sondeó la posibilidad de jugar con la Selección guadalupense pese a haber sido internacional con Francia. Y no había ningún problema, ya que la Isla no está adscrita a la FIFA y, por tanto, no existiría duplicidad. 

El bueno de Jocelyn, que ya contaba con 40 años se apuntó a la nueva aventura, y tras una brillante participación en la Copa del Caribe de 2006, en la que finalizaron en cuarta posición, Guadalupe se ganaba el derecho a disputar por vez primera en su historia la Copa Oro de la Concacaf en 2007. El torneo Continental de Selecciones más importante para la región de Centro y Norte América y Caribe. La pequeña isla francesa jugaría contra Selecciones poderosas como EEUU o México. Pero lejos de achicarse, Guadalupe brilló entre las poderosas.

Avanzó ronda en un grupo con Haití, Costa Rica y Canadá. Venciendo, a esta última por 2-1 con un golazo de Angloma abriendo el marcador. En cuartos de final se impuso a Honduras con el mismo resultado, de nuevo con el héroe haciendo el 1-0, y en semifinales sería frenada por la favorita México, que contaba en sus filas con nombres como los de Salcido, Guardado, Rafa Márquez, Borgetti Nery Castillo, etc...y tan solo por un justisimo 1-0.

Angloma, con 41 años, convertido en el jugador más veterano en disputar la Copa Oro, volvía a colgar las botas, esta vez sí, de manera definitiva. Pero la idolatría que representaba le impidió abandonar Guadalupe. De inmediato se convirtió en el entrenador del Etoile, y en el asistente del Seleccionador guadalupeño. Su compromiso y contribución con la Isla ha sido mayúscula.