lunes, 12 de septiembre de 2011

Del Príncipe Rufai al patriarca Emaná


África, el continente más pobre, quizá desde que Noé castigó la descendencia de su hijo Cam provoca que asistamos a estos contrastes. Figuras públicas en sus países que no escapan de su posición. En Camerún unos han alcanzado rango de semidioses como Roger Milla o Samuel Etoo, mientras que Womé vio como su casa era destrozada tras fallar un penalty que les dejó sin acudir el Mundial de 2006. George Weah optó sin éxito a la Presidencia de Liberia, el caso del hijo del dictador Gadaffi que hizo sus pinitos futboleros ya le dedicamos unas líneas y el atentado contra la Selección de Togo cuando acudía a Angola para disputar la Copa de África de 2010 son historias muy recientes de África. Hoy repasamos dos casos más, de rostros conocidos de nuestra Liga y que además de futbolistas ocupaban cargos aristócratas en sus países de origen, el Príncipe Rufai y el patriarca Emaná.

PETER RUFAI: El Príncipe de Idimu

El nigeriano Peter Rufai fue un rostro conocido de la Liga española. Llegó al Hércules en 1997, y después pasó al Deportivo hasta 1999. Titular con su Seleción, con la que participó en los Mundiales de Estados Unidos y Francia (dejando fuera a España en la fase de grupos), le hicieron una cara conocida. Circunstancia agravada aún más cuando se hizo público que el guardameta tenía trato de príncipe en la región de Idimu de su Nigeria natal. Se trataba de un rango honorífico en una zona que componía la República Federal nigeriana. Seguramente, el nombre y el proceder de una familia adinerada facilitó sus inicios balompédicos, fue escalando de Nigeria, a Benín, Bélgica, Portugal y su llegada a la Liga española, donde su rendimiento no fue especialmente sobresaliente pero tuvo algunas apariciones recordadas. 

EMANÁ: Patriaca de Mvog-Ada

Más reciente es el rostro de Achille Emaná. El jugador camerunés militó en el Betis los tres últimos años, antes de aceptar una oferta millonaria de la liga saudí este verano. Además de eso, tuvo un efímero paso por la cantera del Valencia con apenas 14 años. Emaná era hijo del rey de Mvog-Ada, un barrio de Youndé, una figura que debía realizar funciones administrativas de patriarca y juez de paz, resolver disputas y arreglar quejas vecinales. Su padre, que también probó suerte en el fútbol falleció en 2009 y desde entonces, el cargo, hereditario, recayó en Emaná, que debía resolver las protestas desde Sevilla, y ahora desde Arabia, mediante un administrador que recogía los conflictos. Sin duda, el tratarse de un rostro reconocible facilitaba el cumplimiento de las sentencias.

EL CASO DE SUNDAY BAALA

Mucho menos conocido es el caso de Sunday Baala. Futbolista ghanés, hijo del rey de Zongo, una región de su país natal. Su padre falleció en un atentado y Baala tuvo que buscarse la vida en España con apenas 16 años. Acogido en Castellón como tantos emigrantes que prueban suerte en la costa levantina, compaginó sus estudios de jardinería con el fútbol, probando suerte en Benidorm, Club la Vall o el Almenara. Equipos de categoría regional de la zona, pero que sirvieron de vía de escape para el jugador hijo del monarca.

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