jueves, 15 de septiembre de 2011

Carlos Roa, el portero que antepuso su religión al fútbol

Roa, en su etapa en el Mallorca
Carlos "Lechuga" Roa era el mejor portero del Mundo al final del siglo pasado. Tras iniciarse en Racing de Avellaneda y despuntar con Lanús dio el salto a Europa a las filas del Mallorca. Por entonces, con apenas 28 años ya era el titular indiscutible con la Selección Argentina e incluso recibió honores en el Mundial de Francia 98 al detener el penalty que eliminaba a Inglaterra en un duelo cargado de reminiscencias y de orgullo patrio. En España coincidió con la época más exitosa del Mallorca, donde de la mano de Héctor Cúper el equipo finalizó en 5ª y en 3ª posición en 1998 y 1999 y además fue finalista de la Copa del Rey y  de la Recopa de Europa. Roa, además, obtuvo el trofeo Zamora, galardón al portero menos goleado de la competición española en 1999.

El Mallorca se antojaba una plaza pequeña y por él comenzaron a preguntar los mejores equipos de Europa. En particular el Manchester United que se rumoreó llegó a ofertar barbaridades por convertirle en el sustituto de Peter Schmeichel, el mítico portero danés que ese año abandonó la portería de los Diablos Rojos.

Pero, nada de esto hizo cambiar una decisión que se llevaba rumoreando y temiendo en Mallorca desde hacía meses. Roa pretendía retirarse a los 29 años y convertirse en sacerdote de su religión, la Iglesia Adventista del Séptimo día, en el mejor momento de su carrera. Renunciaba a una oferta millonaria, puesto que "hay cosas más importantes que el dinero", al fútbol profesional, al prestigio y al reconocimiento que obtendría en la Premier y en la Selección y regresaba a su país para dedicarse plenamente a su fe.

El portero ya había alguna vez hablado de sus convicciones religiosas. Cuestionado porqué situaba un punto entre los números 1 y 3 del dorsal 13 con el que jugaba, rápidamente aclaró que no se trataba de una cuestión supersticiosa sino que para él esos números eran los correspondientes a Jesús y a la Santisima Trinidad.
Foto de @RCDMFotografias
Curiosamente, tras un año de su retiro, Roa debió replantearse la idoneidad de su decisión y anunció su retorno al fútbol profesional, eso sí, poniendo como condición que no disputaría partidos los sábados, el día del descanso y de la oración para los Adventistas. En el Mallorca fue recibido como un héroe, y pese a que incluso llegó a disputar la Champions en la edición 2001-02 con los baleares, no alcanzó el nivel anterior y tampoco consiguió regresar a la Selección Argentina. Prolongó su carrera hasta los 37 años, permaneciendo en el Mallorca, el Albacete y regresando a su país al Olimpo de Bahía Blanca. Entre medias, tuvo que volver a retirarse de los terrenos de juego para hacer frente a un cancer testicular. Actualmente, es entrenador de porteros, mientras mantiene esas convicciones religiosas que le llevaron a apartarse del fútbol profesional en su momento más exitoso.

5 comentarios:

Cerverano dijo...

Yo le conocí en su regreso y me caía muy bien, era muy bueno... De la religión no esperes nada bueno.

Anónimo dijo...

tú decisión fue muy acertada en está vida lo más importante es dios sí tienes ha dios en tú vida lo demás vendrá por añadidura..dios te bendiga por tú decisión..

Anónimo dijo...

en está vida muchos piensan en la fama y el dinero lo que ellos no saben .es que eso es pura vanidad lo único que le debe preocupar al ser humano es asegurar la vida eterna...

cam0604 dijo...

Sin palabras!

Carupano - Olimpiadas Venezolanas de Informartica dijo...

Si Dios esta en el Corazón, nada mas importa, no importa lo que diga la gente