jueves, 24 de febrero de 2011

Al Gaddafi que le dio por el fútbol

El mundo vuelca ahora su atención en Libia, donde las revueltas amenazan el puesto de Muammar al Gaddafi, que gobierna en Tripoli desde hace 41 años, pese a que no dispone de ningún cargo reconocido salvo el ambiguo "Líder de la Revolución". Su figura fue variando en Occidente. Ascendido al poder con menos de 30 años tras derrocar a la Monarquía Libia y la Junta Militar que gobernaba, Gaddafi ocupó la dirección del país y llevó a cabo una política autoritaria y de enfrentamientos tanto con Israel como con EEUU. Entró en guerra con Chad y financió y prestó apoyo a grupos terroristas árabes responsables de varios atentados sobretodo en las décadas de los 70 y 80. Con los años, tras los bloqueos y bombardeos américanos, fue cediendo a una política más amable. Se alejó del mundo árabe, reconoció el Estado de Israel y fue recibido y le visitaron diversos líderes europeos con variedad del espectro ideológico. Ahora, con las revueltas de 2011 y la brutal represión llevada a cabo, el mundo Occidental vuelve a reencontrarse con el brutal dictador y pretende forzar su marcha...

Pero en los tiempos de apertura, de negocios, de superación de "viejas rencillas evidentemente arrepentidas", Gaddafi disfrutaba de reconocimiento en Europa, a un hijo suyo se le vinculaba amorosamente con una actriz judia y para acabar de occidentalizarse al máximo, la familia prestaba atención al Deporte Rey, el fútbol. El tercero de sus hijos, Saadi Gaddafi no mostraba ningún interés por la política, pero sin embargo era un apasionado del balompie. Y ser hijo del mandamás de tu país abre muchas puertas. Además de ser Hijo supremo por derecho dinástico, Saadi se reservó la Presidencia de la Federación de Fútbol y la del Comité Olímpico de Libia. También empezó a mostrar sus virtudes futbolísticas jugando en uno de los equipos punteros del país, el Al Ittad, del que además era Presidente y Capitán, al igual que de la Selección Libia, por supuesto. Contrató a Ben Johnson como preparador físico, y a Maradona como imagen para potenciar el fútbol y con la intención de que le enseñará algunos "trucos del fútbol"... Todo por extender la afición a este deporte y preparar su futuro profesional. "Quería ser como Ronaldo" fue su cita más celebre.

Ya en el año 2000 se especuló con su salto a Europa para disputar la Champions League en el campeón de Malta, pero finalmente el traspaso no se produjo. Pero, esto no le desanimó y de hecho, hizo que fijase su desembarco en una liga de mayor repercusión. En 2002, Lafico, siglas del consorcio libio de inversión en el extranjero decidió adquirir por 21 millones de euros el 7,5% de acciones de la Juventus, lo que convertía al Régimen Libio en el segundo máximo accionista del equipo turinés solo por detrás de la familia Agnelli. Ese porcentaje, que se mantiene hoy día, llevó con derecho propio a la Junta de Administración a un representante y el elegido fue Saadi Gaddafi, rumoreandose además su posible contratación como jugador.

Pero no sería con la camiseta de la vechia signora con la que se estrenaría en  una liga de prestigio, como la italiana. Fue en 2003 cuando se anunció su fichaje por el Peruggia y Saadi, por incompatibilidades lógicas tuvo que renunciar a su función de directivo juventino para firmar por su nuevo club. No se puede decir que tuviera mucho éxito, ya que a los pocos meses y sin haber llegado a debutar en partido oficial se hizo público un positivo por dopaje que le apartaría tres meses de cualquier opción de jugar.  Enric Gonzalez lo narraba con diversión en una historia del calcio. Tanto su estreno en un amistoso frente a un equipo no profesional como su posterior positivo. El caso es que no fue hasta un año después, cuando Gaddafi pudo estrenarse en el Calcio, en 2004, cuando saltó al campo a falta de diez minutos en la victoria del Peruggia ante la Juventus por 1-0. El entrenador, Sense Cormi, que apenas le había convocado en un par de ocasiones con anterioridad decidió darle la alternativa por lo motivado que vio al jugador: "Su sueño era jugar contra la Juventus" aseguró. Con esa escasa aparición abandonó Peruggia, pero, misteriosamente encontraría acomodo en otros dos conjuntos de Italia, el Udinese con el que tendría otra satisfacción en forma de partido, por supuesto saliendo desde el banquillo y la Sampdoria, con la que se quedó en blanco. Tras estas experiencias al máximo nivel decidió colgar las botas.

Al menos sus gestiones como dirigente futbolístico, que hoy en día continúan, tuvieron más repercusión. Logró la celebración de la Supercopa italiana en Tripoli en 2002, y en 2003 también estaba prevista pero fue desechada por motivos de seguridad. Libia optó, sin éxito a celebrar el primer Mundial en suelo africano, aunque la agraciada fue Sudáfrica y se presentó al cargo de Presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAN) pero no resultó elegido. También, por las buenas relaciones con el régimen venezolano, decidieron bautizar como "estadio Hugo Chavez" un campo construido en la ciudad de Benzhagi, la segunda más grande del país. Por supuesto, Saadi fue el encargado de inaugurarlo. Una larga trayectoria en los despachos y otra, más curiosa, en los terreno de juego... veremos si termina en las próximas fechas.

Agradecer la información a:

4 comentarios:

Mister Quely dijo...

Enhorabuena, siempre consigues estar al pie de la actualidad. ;-)

Gontxo dijo...

Gracias Mr Quely. Se agradecen las palabras amables (tb los insultos y amenazas jajaja). Gusta ver que generan algo de debate, interés y el poder darle un poco más de bombo a los temas.

Mister Quely dijo...

Bueno, pues ya que te hace ilusión:
¡sinvergüenza, cabrón, gadaffista, te voy a reventar la cabeza!XD

No sé si lo conoces, pero échale un vistazo a este blog, es bastante interesante y las últimas entradas entroncan con otro enlace que te pasé hace tiempo sobre lo de Túnez y eso.

http://carlesvinyas.wordpress.com/

Salud!

Gontxo dijo...

Gadaffista. Me encanta.

El blog está muy bien. Muy currado. Me gusta mucho. Por supuesto, queda añadido a los enlaces y lo voy a seguir con asiduidad. Gracias.